El abogado de la familia Schenone, Marcelo Adamoli, expresó ayer por la tarde su "tranquilidad" por el desarrollo del juicio que se sigue adelante en relación al proceso contra Horacio Conzi, señalado como el autor material del asesinato de Marcos Schenone, en 2003.
Con relación al sorpresivo careo que se llevó adelante, Adamoli explicó que si bien Paula Alonso no vio tirando a Conzi contra Schenone, vio que estaba sólo en la camioneta desde la cual salieron los disparos que terminaron con la vida del joven.
"No lo vio tirando, pero sí conduciendo y sólo. Circunstancias que la señorita Alonso había comentado", dijo Adamoli.
Consultado sobre si habían surgido dudas en la credibiliad de las testigos, Adamoli expresó que tenía "cierta experiencia" en este tipo de casos y que aún las chicas no había superado la trágica y violenta jornada.
"Soy abogado y tengo cierta percepción que estas chicas no han superado de modo alguno el trauma que han pasado. Paula Alonso manejaba un lenguaje de diez palabras y está a punto de recibirse de psicóloga", manifestó el defensor de los Schenone en Radio 10.
"Creo que por parte de los señores jueces hubo buena receptividad", dijo Adamoli sobre cómo habían tomado los magistrados que llevan adelante el proceso contra Conzi.
Las dos primeras testigos del juicio oral y público a Horacio Conzi que se inició ayer fueron sometidas a un careo debido a que una de ellas reconoció al empresario gastronómico como la persona que manejaba el vehículo desde el que le dispararon a Marcos Schenone mientras que la otra dijo no recordar la cara del agresor ni el color de la camioneta.
La joven Paula Alonso fue la primera que declaró en horas de la mañana de ayer reconociendo que quien manejaba el vehículo desde donde balearon a Schenone era Conzi mientras que Gisella Carabeta, indicó que no recordaba la cara del conductor, informó la agencia NA.
Ante estas contradicciones, ambas jóvenes fueron sometidas la tarde de ayer a un careo.
?Si estuviéramos manejando tiempos pasando, yo podría tener miedo. Me ha tocado una fiscalía de oro y confío plenamente en la fiscalía que me tocó. Confío en que están trabajando para que Marcos tenga la justicia que merecía?, dijo Elsa Schenone al finalizar el careo.
El juicio oral y público a Conzi está a cargo del Tribunal Oral Criminal 4 de San Isidro, presidido por el juez Federico Ecke e integrado por sus pares Osvaldo Rossi y Carlos Vales Garbo, con la asistencia del secretario Pablo Rolón.
Conzi está acusado de homicidio simple por la muerte de Marcos Schenone, ocurrido el 16 de enero de 2003 en la localidad bonaerense de Béccar, y de cuatro tentativas de homicidio contra quienes viajaban en el mismo remís que la víctima y sobrevivieron al ataque a balazos.
Se trata de Paula Alonso, Gisella Carabeta, Gustavo Pacheco y el chofer Rodolfo Fernández.
Alonso fue la primera que declaró y, según reveló uno de los abogados, "estaba con mucha presión" debido a que había recibido una carta en la cual se la amenazaba, libelo que "ya ha sido incorporada a la causa".
"Es una testigo que declaró la verdad con mucho temor y estaba con mucha presión porque hace 48 horas su padre recibió una carta anónima de manos de una mujer con una amenaza y que ya ha sido incorporada a la causa", manifestó.
Alonso relató que la noche en la que ocurrió el hecho, ella fue al restaurante "Dallas" porque Conzi había llamado antes por teléfono a su amiga, Carabeta, y le había dicho que ambas iban a tener trabajo en el boliche de San Isidro.
La joven inició su relato diciendo que estuvo con el empresario gastronómico "en el primer piso, tomando una copa de champán y hablando como una hora y media".
"Me dijo que yo podía ser su secretaria para el libro que decía que estaba escribiendo de Jesús y La Biblia", contó la joven, quien agregó que "Gisella subía a ratos a vernos y le preguntó si estaba casado. El contestó que no, pero dijo que ya había conseguido novia y entonces me abrazó".
Al ser consultada por el fiscal acerca de las actitudes de Conzi, Alonso dijo que el empresario "tenía movimientos torpes" que a veces la "golpeaba sin querer" y luego el pedía perdón.
La chica contó luego que cuando bajó al salón principal del boliche se encontró en la barra con su amigo Marcos Schenone con quien, según señaló, habló un rato y luego se besaron.
"Al rato vino una empleada, nos dijo que debíamos irnos, aunque Dallas seguía abierto con normalidad, y nosotros nos fuimos en remis", aseguró, auto en el cual iba junto con Carabeta, Pacheco y el chofer Fernández.
Alonso dijo que cuando circulaban por la avenida Libertador, se dieron cuenta que los seguía "una camioneta Jeep de color gris y vidrios polarizados".
"Yo me di vuelta y a través del parabrisas de la camioneta pude ver que la manejaba el dueño de Dallas. Marcos fue el primero que lo identificó y Gisella también me dijo que era él", afirmó.
La testigo agregó que "la camioneta se puso a la par nuestra, a un metro, con la ventanilla semiabierta de la puerta derecha, de repente empecé a escuchar detonaciones y ahí ya no vi nada más".
La joven detalló que luego sintió "dos disparos en el pie derecho" y dijo que cuando pasó todo se incorporó, vio que "Marcos estaba recostado sobre Gisela, pero había muerto".
Fuentes judiciales señalaron, en tanto, que la otra testigo, Carabeta declaró que no recordaba bien lo que pasó esa noche.
Carabeta indicó que no recuerda la cara del conductor de la camioneta, pero sí de que Marcos había dicho que los perseguía "uno de los dueños del restaurante" mientras que la joven dijo que no puede asegurar que los disparos hayan salido de la camioneta del empresario.
En tanto, trascendió que el hermano de Carabeta es empleado de los hermanos Conzi (Hugo y Horacio).
Durante el juicio, el empresario acusado se mostró muy nervioso, tenía tics faciales y hacía comentarios a sus abogados, por lo cual en un momento el juez Federico Ecke debió advertir a los defensores, Ricardo Montemurro y Gonzalo Diaz Canton, que "no quiero ningún comentario más del señor y, si no, lo hago echar de la sala".
Conzi también está imputado por la falsificación de las licencias de conducir que tenía al ser detenido, y los Schenone además lo demandaron civilmente por 9 millones y medio de pesos.
Con la carátula actual, Conzi podría ser condenado a un máximo de 37 años y medio de cárcel, aunque los abogados de la familia Schenone ya anticiparon que pedirán en su alegato una condena a reclusión perpetua con la accesoria por tiempo indeterminado por considerar que se trató de un homicidio calificado por alevosía.
Schenone, que tenía 23 años, murió de tres balazos que ingresaron por su espalda; Alonso, Carabetta y Fernández resultaron heridos, y el único ileso fue Pacheco.
Conzi estuvo prófugo durante 57 días hasta que fue detenido, con peluca y documentos falsos, en la ciudad de Mar del Plata el 14 de marzo de 2003.