La menor intensidad del viento y un aire húmedo procedente del Océano Pacífico se aliaron hoy con los bomberos que tratan de sofocar un incendio que afecta a una superficie de casi 9.700 hectáreas en el área de Los Ángeles.
Los últimos datos muestran que los bomberos lograron contener el 40% de un siniestro que, en su peor momento, llegó a amenazar a miles de hogares.
A pesar de que las llamas parecen perder intensidad, el cambio del viento ha hecho que el humo se extienda sobre parte de Los Ángeles y las regiones colindantes.
La presencia de la humareda hizo que las autoridades aconsejasen hoy a los residentes de la zona limitar las actividades al aire libre. Además, advirtieron a las personas con problemas cardíacos y respiratorios de que extremen las precauciones.
Pese a la intensidad y gran superficie del incendio que castiga la zona durante los dos últimos días, las autoridades indicaron que el daño inmobiliario ha sido mínimo.
El fuego empezó el miércoles en la región de Chatsworth, al noroeste de Los Ángeles, y avanzó rápidamente debido a la fuerza del viento.