El presidente Néstor Kirchner recibió la propuesta de iniciativa privada para obtener la concesión para la construcción de un Puerto Unico de Cruceros Marítimos y Fluvial de la Ciudad de Buenos Aires. La inversión prevista alcanza los 400 millones de dólares de los cuales 100 corresponden al puerto de cruceros.
La mega terminal de cruceros diseñada por el consorcio Decavial, London Supply, Rowing e International Trade Logistic tiene por objeto la construcción de muelles y plataformas en el flanco oeste de la Dársena Norte, la construcción de obras de infraestructura y su vez sobre lo que será la autopista en Madero la edificación de torres para oficinas, restaurantes y hoteles. También está previsto un centro de convenciones para 4 mil personas.
El Presidente y el ministro de Planificación Julio De Vido mantuvieron la reunión en horas de la mañana con los empresarios Miguel Aznar (Decavial), Teddy Taratuty (London Supply), Alfredo Roman (ITL) y Hernán Rosemberg (Rowing) y luego ofrecieron una conferencia de prensa en la Casa de Gobierno.
El ministro De Vido explicó que "el único plazo concreto fijado son los 30 días de compulsa a partir de la declaración de interés público del proyecto" y agregó que durante este tiempo "puede haber ofertas y después el Estado tiene margen administrativo (60 días) para hacer la evaluación, adjudicación y el comienzo de las obras".
De Vido rechazó la presunta falta de "inversiones suficientes" en el país y resaltó que los empresarios argentinos "están dispuestos a invertir en proyectos rentables".
"Me parece sumamente auspicioso que a pesar de los muchos comentarios que hay de que en la Argentina no hay inversión suficiente haya empresarios nacionales decididos a invertir en la Argentina", sostuvo.
La puesta en marcha del mega proyecto estaría iniciando en el primer trimestre del próximo año y demandaría un tiempo estimado por los desarrolladores de entre 2 años y medio a 3. Cabe mencionar que la obra contará también con la colaboración de la Ciudad de Buenos Aires, principalmente en lo que tenga que ver en lo urbanístico.
Durante la presentación quedó claro que la fuerte apuesta empresaria apunta a innovar la dársena dejando atrás el lugar adonde hoy arriban los cruceros. "El primer proyecto de puerto arranca en 1870 y hasta 1923 no se termina Madero, Dársena Norte y el Nuevo. A pesar de ellos nunca hubo infraestructura, y teniendo en cuenta que hubo construcciones que se fueron haciendo para atender a pasajeros fluviales, cerca de 5 millones de personas", señaló el ingeniero Rubén Aznar, representante de la firma London Suply y Rowing.
Entre los fundamentos que expresaron los empresarios que sometieron su proyecto a la modalidad de iniciativa privada bajo compulsa pública se encuentra el crecimiento de los viajes de crucero a los países de la región y la necesidad de contar con una terminar de categoría internacional.
Hecha la presentación, ahora es evaluado por los ministerios de Economía y Planificación y de ser aprobado el proyecto habrá un decreto declarando de interés público la iniciativa.
Proyectos postergados
Cabe recordar que desde 2001, grandes cruceros de lujo llegan a Buenos Aires, por el acondicionamiento de una terminal en el Puerto Nuevo. Esa terminal temporaria utiliza las instalaciones de la ex empresa Empresa Líneas Marítimas Argentinas (ELMA), entre la calles Ramón Castillo, la avenida de los Inmigrantes y Mayor Luisioni, en el barrio de Retiro.
Dicha terminal tiene 7100 metros cuadrados y cuenta con una sala de preembarque para mil pasajeros y mangas de equipaje con capacidad para 2500 valijas.
En tanto, hasta 2000, se había utilizado la Terminal 3 de la Estación Marítima Buenos Aires, aunque se advirtió que sus instalaciones no estaban a la altura de las comodidades exigidas por el turismo internacional.
Antes de la crisis de 2001, durante el gobierno de Fernando de la Rúa, también se evaluaba concretar en el lapso de tres años la construcción de una terminal con capacidad para 200 mil pasajeros.
Con 42.000 metros cuadrados y capacidad para recibir tres cruceros simultáneamente, la obra constituía un ambicioso proyecto, no solo para recibir turistas extranjeros, sino para dar desarrollo urbano a un amplio sector de la ciudad.
La inversión, que finalmente fue postergada por la crisis económica y la devaluación, rondaba entonces los 120 millones de dólares e iba a correr por cuenta de capitales privados que la recuperarían en tres años de concesión.
Otro proyecto contemplaba el acondicionamiento de la Dársena A del Puerto Nuevo para la recepción de cruceros gigantes tipo Caribe.