La taquilla de los Estados Unidos siempre fue pulso de la industria del espectáculo, pero esta vez la película más vista supera las fronteras de la ficción.
El asunto no es la recaudación de 30 millones 200 mil dólares en el debut, ni que la cinta trate un hecho real sobre un sacerdote convocado a realizar un exorcismo.
"El Exorcismo de Emily Rose" está protagonizada por la versátil Laura Linney, que hace de una abogada cuyo cliente (Tom Wilkinson) es un sacerdote acusado de asesinato durante el exorcismo de una chica, que interpreta la debutante Jennifer Carpenter.
En el set hubo también problemas con el más allá, y esa es la barrera que cruzaron los hechos. El Chicago Sun-Times publica hoy que los actores sintieron terror, pero del que no estaba en guión alguno. "Tres noches diferentes en mi cuarto de hotel, mi tele se prendió sola", dijo Linney con un temblor. "El estéreo de Jennifer hizo lo mismo. Llamalo como quieras, pero lo vivimos así".
Lo peor es que este elenco de actores fueron expuestos a horas y horas de videos de verdaderos exorcismos, para que pudieran, según el director,
meterse en sus personajes con más profesionalismo actoral.
La actriz nominada al Oscar asegura que no es una persona que se asuste fácilmente, pero ya tuvo varios encuentros espeluznantes. Linney tiene un claro conjuro para los espíritus, y no es la única. Ahora cuenta: "Vi un fantasma una vez. Estaba ensayando en el Teatro Balasco de Nueva York. Está notoriamente registrado. Miré hacia arriba y vi una mujer mirándome, parada ahí con un bebé de vestido de satén azul y cabello de rizos rubios", expresa.
"Fue realmente una experiencia linda. Miré a los otros actores, a ver si lo habían visto pero nadie había mirado para arriba. Luego ya no estaba más".
Más tarde ese día, el manager del teatro le describió el fantasma perfectamente a Linney, pues lo venía viendo desde hacía años.
A Linney la acompañó en ese raro don su compañera, la joven Carpenter. Jennifer interpreta a la poseída y el guión le exigía terribles poses de torsión. La actriz de carne y hueso debía torcerse de formas inimaginables para una contorsionista, y por eso fabricaron una muñeca parecida, para luego montarla a la cinta. Lo que ocurrió fue atemorizante. Carpenter miraba las escenas que filmaban de la muñeca, las poses en que la ponían. Cuando terminaron de rodar la secuencia, probó y se dio cuenta de que las podía hacer perfectamente. Un don que no tenía, pues contorsionista se estaba volviendo en ese preciso momento.