- El temor a epidemias y los saqueos se ha extendido en Nueva Orleans, la ciudad más grande golpeada por el huracán "Katrina", que pasará a la historia por causar uno de los peores desastres naturales en Estados Unidos.
Fuentes de los servicios de salud indicaron que, debido a la inundación de alrededor del 80 por ciento de la ciudad y la saturación de alcantarillados, se ha acrecentado el peligro de enfermedades gastrointestinales.
También existen problemas con alrededor de 10.000 enfermos que esperan ser trasladados a hospitales de los estados vecinos.
Según fuentes oficiales, esa situación afecta a nueve centros de salud inundados y que, aún en esa situación, siguen recibiendo a heridos por la tormenta, a gente deshidratada y a pacientes que llegan para recibir su terapia de diálisis o radiación contra el cáncer.
"Son miles las personas enfermas. Es necesario que los hospitales cuenten con capacidad de recibir enfermos", dijo a medios locales de información una portavoz de la Asociación Hospitalaria de Luisiana.
El Gobierno declaró el miércoles la emergencia sanitaria en toda la región y prometió instalar 40 centros médicos, además del envío de miles de médicos y enfermeras.
Entre tanto, la situación en Nueva Orleans sufrió un nuevo deterioro al extenderse los saqueos que obligaron al alcalde Ray Nagin a asignar 1.500 policías para combatirlos abandonando sus tareas de rescate de sobrevivientes.
"Ellos harán todo lo que sea necesario" para controlar la situación en Nueva Orleans bajo la ley marcial, dijo el alcalde, según el canal local de televisión WWL.
El saqueo de comercios en el centro de la ciudad fue mostrado el miércoles por la cadena de televisión CNN, que señaló la creciente hostilidad de sus autores.
Los saqueadores "están comenzando a acercarse cada vez más a zonas pobladas, hoteles, hospitales y eso lo vamos a detener ahora mismo", dijo el alcalde en una declaración.
Nagin emitió la orden después de que la gobernadora de Luisiana, Kathleen Blanco, pidiera al Gobierno de Washington más personal para ayudar en el rescate de damnificados y permitir que la Guardia Nacional combata los saqueos.
Los informes preliminares indican que el huracán ha segado la vida de centenares de personas en los tres estados.
Al menos 110 perecieron en Misisipi y entre 50 y 100 murieron en Luisiana, mientras se desconoce por ahora las cifras de víctimas mortales en Alabama.
Las autoridades de esos estados se han manifestado renuentes a fijar los números de víctimas fatales y subrayan que todavía concentran sus esfuerzos en ayudar a los que han sobrevivido.
Sin embargo, el alcalde Nagin, se atrevió a anticipar su propio cálculo de víctimas fatales: "como mínimo, centenares. Muy probablemente, miles", dijo.
En una declaración al país desde la Casa Blanca, el presidente norteamericano, George W. Bush, dijo que el país afronta "uno de los peores desastres" de su historia, y prometió que el Gobierno no escatimará esfuerzos para una reconstrucción que "tomará tiempo, incluso años".
"Nuestra primera prioridad es salvar vidas", dijo Bush, tras reseñar las dificultades que enfrentan las autoridades de los estados afectados.
La segunda prioridad es proveer alimentos, agua y medicinas a los damnificados y la tercera es "realizar un esfuerzo integral de recuperación" entre las distintas organismos federales y estatales, dijo.
Bush también anunció la apertura de la Reserva Estratégica de Petróleo para paliar los problemas de desabastecimiento causados por el huracán.
"Nuestros ciudadanos deben comprender que esta tormenta ha desquiciado la capacidad de producir gasolina y de distribuirla", manifestó.
El Servicio de Administración de Minerales ha dicho que alrededor del 95 por ciento de la producción petrolera del Golfo de México resultó afectada por el huracán "Katrina".
Eso supone una pérdida de producción diaria de unos cinco millones de barriles a lo que se suma la suspensión de operaciones de ocho refinerías.