Debate sobre la efectividad de los parches de testosterona

Especialista no logran ponerse de acuerdo con respecto a los beneficios reales de esta ayuda para las mujeres con menopausia precoz

Guardar

Para lograr un incremento en el deseo sexual de mujeres con menopausia precoz se han creados unos parches de testosterona. Los resultados de esta innovación tiene separadas las opiniones entre los especialistas.

El aumento observado en el número de relaciones sexuales al mes es de tres a cinco. Según los autores de la investigación, los beneficios superan a los riesgos de esta terapia: acné, masculinización, crecimiento del vello.

Sin embargo, no todos están de acuerdo. Un editorial de la revista que publicó el estudio cuestiona estos resultados y deja abierto un interrogante sobre a quién beneficia esta medicación.

La revista Archives of Internal Medicine publicó esta semana un estudio realizado con 447 mujeres entre los 24 y los 70 años. Todas las participantes tenían menopausia precoz debido a la extirpación quirúrgica de sus ovarios y presentaban ausencia o escaso deseo sexual.

Tras una extirpación ovárica, entre el 30 por ciento y el 50 por ciento de las mujeres sufre una disminución del deseo sexual. Esto podría estar relacionado con una disminución en los niveles de las hormonas androgénicas o masculinas, debido a que los ovarios son los principales productores de estas sustancias en el organismo femenino.

Por este motivo, los investigadores del Centro Médico Cedars-Sinai, en Los Ángeles, han probado parches con diferentes dosis de testosterona a lo largo de 24 semanas para comprobar su eficacia y seguridad en este grupo de pacientes.

Las participantes fueron asignadas a varios grupos: 119 sólo tomaron una sustancia inactiva o placebo, otras 107 recibieron 150µg/d de testosterona, 110 se les aplicó 300µg/d y el resto 450µg/d.

Los autores de la investigación están satisfechos con los resultados del estudio que muestran que la dosis intermedia de testosterona aumentó significativamente el deseo y satisfacción sexual, explicó El Mundo.

Sin embargo, el doctor Robert A. Vigersky del Servicio de Endocrinología del Centro Médico Walter Reed Army, de Washington, cuestiona las conclusiones del trabajo.

Por un lado, destaca que estos resultados no se pueden generalizar porque el 90 por ciento de estas mujeres era de raza blanca. Además, pacientes con dislipemias, depresión, cáncer de mama o ginecológicos, y las que tenían hirsutismo moderado o grave se descartaron como participantes de este estudio.

Por otro lado, insiste en que en el ensayo sólo se observó un aumento significativo en dos de los siete campos de la función sexual: deseo y número de relaciones satisfactorias .

Finalmente, el editorialista aconseja que los médicos deberían realizar un cuidadoso seguimiento de aquellas pacientes en tratamiento con andrógenos. Esta vigilancia debería incluir, como mínimo, un examen y cuestionario sobre la aparición o empeoramiento de hirsutismo (presencia de vello), acné o masculinización; un examen de mama; la extracción de una muestra sanguínea para valorar el nivel celular, las grasas o la glucosa y un análisis de la función hepática.