"Hacemos relajación y después las guío para que descubran su cuerpo", dice María Inés Zavala, algo así como una "matrona" del onanismo.
Las mujeres que asisten a la clase se acuestan en el suelo y recorren con sus manos todo su cuerpo, de a partes: mejillas, pecho, cintura, y la ingle. "Educación para el placer y erotismo femenino" sólo permite el ingreso de mujeres mayores de 25 años.
Zavala explicó a un diario chileno que se trata de un curso "vivencial, experimental, participativo y lúdico", donde aplica "imaginería y regresión".
Aunque parezca algo milenario e innato, muchas mujeres van a aprender cómo "autoerotizarse, descubrir sus placeres sexuales y comunicar esto a su pareja", contó.
Para la "matrona", como la llaman, autoerotizarse significa descubrir el propio cuerpo y tomar conciencia de pechos y genitales, pero además, del calor de las manos, del disfrute de una ducha o de cadencias musicales.
En cuanto a la masturbación, la parte más escandalosa del asunto, Zavala explica que cerca del 30% de las mujeres la usa, "pero con mucha culpabilidad".
Acerca del tabú que implica la masturbación femenina, explica que poco a poco las mujeres olvidan los mitos y que aprenden qué es la "masturbación sana".
Zavala añadió que lo que la impulsó a realizar el curso fue que "el 70% de las mujeres asegura no sentir deseo sexual" y, aunque la cifra parece excesiva, lo que logra es inculcar que "sentir placer y la sexualidad es tan importante como comer o dormir" para una buena vida.