La inseguridad en el populoso conurbano bonaerense sigue siendo un hierro muy caliente para las autoridades, aunque algunas voces se preocupen por querer restarle dramatismo.
El crimen del niño en Canning reactivó las peores pesadillas en el imaginario popular y el Ministro bonaerense creyó oportuno rebatir la sensación de inseguridad con una frase desafortunada.
León Carlos Arslanián estimó que "no hay un incremento en el índice del delito en esa provincia" sino "el interés de los medios que le dan a estos hechos un espacio que antes no le daban".
Pero las fuertes críticas no tardaron en aparecer. El especialista Eugenio Burzaco dijo que "el delito no deja de empeorar" en el ámbito bonaerense y agregó que "en la provincia se mantiene una situación grave, porque el territorio es muy grande y el delito está en los niveles históricos de la provincia de Buenos Aires".
Sobre el caso de Santiago Miralles, Burzaco explicó que "vuelve a estar una fuerza policial involucrada. Es necesario que la Justicia actúe para ver qué ha pasado".
"Esta es la realidad del conurbano, todas las semanas muere gente, pero esto adquiere notoriedad por lo aberrante del crimen (por el asesinato de Santiaguito). El conurbano es una tierra complicada, y las principales víctimas que sufren la desidia del Estado son los pobres, que no denuncian por temor", señaló Burzaco.
Por su parte, el presidente de Sky Cop, Néstor Fernández Damiani, dijo que "muchos integrantes de la Justicia no están capacitados para investigar. Son inexpertos, la investigación tiene que estar en manos de la Policía, ya que si usted no consigue las pruebas en 48 horas, la cosa se diluye".
Fernández Damiani agregó que "los fiscales suelen complicar las tareas de investigación y demoran las acciones cuando las pruebas están a la vista".
Arslanian había explicado que "hay mucho interés y preocupación" y que "los fenómenos cuando hacen pico de violencia de delito instalan una sensación de inseguridad cuyo poder inercial es profundo".
Explicó que en su opinión los hechos ocurridos en las últimas semanas en su territorio "no deben interpretarse como un incremento del delito, sino en todo caso como la manifestacion o publicidad de los delitos que ocurren corrientemente y que antes no tenían este grado de relieve en la opinión".