Pero desde el sábado el "no" retomó el liderazgo por un margen mínimo (51 por ciento contra 49 por ciento), aunque en los últimos días la distancia se amplió, según el sondeo publicado ayer por la respetada TNS Sofres (53 por ciento contra 47 por ciento).
En un clima de enorme paridad, el SI estuvo levemente al frente en las encuestas durante marzo y abril.
Sin embargo, en la última semana el "no" volvió a liderar los sondeos potenciado por la polémica en torno a la supresión del feriado de Pentecostés, impuesta por el gobierno como jornada de trabajo solidario.
En Francia el debate es constante, así como también los actos de campaña y las publicidades viales y de los medios de comunicación, que fueron monopolizadas por el referéndum que se realizará el 29 de mayo próximo.
Los partidarios del NO se quejan de la disparidad de las campañas y acusan al Estado de utilizar fondos públicos a favor del "si".
Los franceses se enorgullecen de ser el país europeo en donde más se debate por la aceptación o no del texto de la Carta magna, ya que en la mayoría de los 25 países de la Unión dicha iniciativa sólo se trató en sesiones legislativas.
Las autoridades estiman que la movilización electoral será muy alta. Sin embargo, la principal inquietud para los franceses es saber qué pasará después del referéndum si el "no" se impone.
En los últimos días se potenció el rumor que indica que tras el referéndum el presidente Jacques Chirac nombrara un nuevo primer ministro que reemplace al impopular Jean-Pierre Raffarin, blanco de las críticas de los socialistas, quienes prefieren que no participe de la campaña por el "si".
Chirac, quien cumplió 10 años en el poder hace 10 días, busca evitar que el peso de la derrota caiga sobre él, por lo que potencia la división de la izquierda.
Las devastaciones sufridas en el socialismo por esta consulta llegaron a la ruptura sin retorno de sus líderes, los presidenciables Francois Hollande y Laurent Fabius, siendo Hollande, secretario general del partido, el más debilitado por su defensa del "si".
Una victoria del SI beneficiará a Chirac, en cambio un triunfo del "no" debilitará su imagen con más de dos años de mandato y ambiciones de perdurar, aunque no terminaran con su carrera política como estimaban sus críticos.
La responsabilidad de la derrota será ampliamente compartida con los socialistas, su impopular primer ministro y el vacilante Nicolás Sarkozy, por evitar comprometerse en la campaña.
18/05/2005 18:43