La caja de Pandora del escándalo de sueldos secretos pagados a centenares de altos funcionarios de Argentina se abrió ayer para revelar los manejos de un empresario y ex ministro que fue acusado de recaudar fondos para Carlos Menem cuando era presidente entre 1989 y 1999.
María Julia Alsogaray, ex funcionaria del gobierno de Menem y única detenida por aquellos casos de corrupción, soltó el nombre y apellido de José Luis Manzano, un ex ministro del Interior y ahora hombre de negocios, a quien se atribuyó en los años 90 la célebre frase: "Yo robo para la corona''.
Pero Alsogaray también mencionó desde la cárcel a Gustavo Beliz, otro ex ministro del Interior de Menem, de cuyo gobierno se alejó tras denunciar la existencia de venalidad en la administración pública y feroces disputas por el poder en la Casa Rosada (edificio gubernamental).
La distribución de los sobresueldos durante la gestión de Manzano "llegaba hasta el nivel de subsecretario. En el caso del ministro Gustavo Beliz, algunos de sus funcionarios comentaban que el dinero llegaba pero no se distribuía''.
La ex dirigente de la derechista Unión de Centro Democrático (UceDé) le respondió en una entrevista por escrito que ''sólo'' tiene "una idea global de lo que recibían los ministros y secretarios de la Presidencia, para distribuir entre sus funcionarios políticos''.
''Los ministros recibían 100,000 pesos (en aquel entonces igual en dólares) y los secretarios 40,000 pesos'', dijo la encarcelada, que entre otros cargos fue secretaria de Medio Ambiente y directora de procesos de privatización, entre ellos el estratégico de las telecomunicaciones en 1990.
Manzano fue en los años 80 presidente del bloque peronista de Diputados pero se radicó en Estados Unidos luego de estar involucrado en denuncias por irregularidades administrativas hasta que se dedicó a los emprendimientos privados.
Beliz, un ex periodista y abogado, había sido en el 2003 el primer ministro de Justicia del actual gobierno de Néstor Kirchner, pero al ser desplazado también se fue de la Casa Rosada denunciando irregularidades en la Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE).
Se sospecha que la SIDE fue el organismo de Estado usado para pagar los salarios secretos con fondos reservados permitidos por una ley que se remonta a la dictadura del general Juan Carlos Onganía (1966-1970), según Alsogaray y al menos una decena de ex funcionarios que han confesado.