River volvió a sonreir con una goleada ante Quilmes

El equipo de Astrada le ganó 4 a 0 a un equipo que llegó desinflado en los anímico. Gallardo hizo dos goles y fue figura. Abrió la cuenta Lucho González y el cuarto lo hizo Ameli

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River Plate, magnífico, criterioso, preciso, contundente, expuso un fútbol de alto nivel para superar por 4 a 0, en su cancha, a Quilmes, en un partido del que puede decirse que duró 33 minutos, hasta que el ganador marcó su tercer tanto.

Fue un monólogo, aunque debe puntualizarse que River se aprovechó de un Quilmes herido física y psicológicamente, vacío, con jugadores que por momentos parecían estar clavados en la cancha, sin respuestas, como si el alma del equipo se hubiera quedado en San Pablo.

Luis González, Marcelo Gallardo dos veces -todo en el primer tiempo- y Horacio Ameli le dieron forma a la goleada con la cual el equipo de Leonardo Astrada llegó a los 19 puntos y sigue, junto con Racing Club, a uno del puntero, Rosario Central.

Gallardo fue la figura de la tarde, componiendo el circuito con González y Gastón Fernández, pero no puede dejar de mencionarse a Lucas Mareque, que fue salida y llegada por la izquierda, en gran trabajo.

A los 15 minutos se abrió el marcador con una jugada en la que Fernández tocó para González, que apareció por la izquierda y, a unos cuatro metros del área, definió con remate de zurda, al ángulo derecho de Marcelo Pontiroli, colocado con más calidad que
potencia.

Sobre los 29 llegó el segundo, en otra gran jugada que comenzó Fernández y se prolongó en González, quien de media vuelta la puso en profundidad para la llegada de Gallardo. Pontiroli quedó fuera de acción al intentar cortar y Gallardo no tuvo más que rematar al arco vacío.

Cuatro minutos después, Gallardo combinó con Fernández por izquierda y La Gata esperó la llegada del Muñeco, quien bajó con el pecho y, al caer, tocó la pelota por encima de Pontiroli.

Toda la etapa inicial se jugó a gusto y placer de River, único protagonista, con Quilmes desdibujado en todas sus líneas, con alguna corrida de Aldo Osorio como magra aproximación al ataque, sólo sostenido por una hinchada que no dejó de alentarlo en ningún momento, además de insultar a Astrada, por su negativa a postergar el encuentro.

En la parte final River puso el piloto automático y dosificó, pese a lo cual siguió controlando la situación ante un rival que volvió a ser una sombra del equipo tenaz y vivaz que se conoce.

A los 16 aumentó River: Lucho González alcanzó una pelota que parecía haber salido por línea de fondo, ejecutó el centro, cabeceó Ernesto Farías y la empujó al gol Ameli, aunque de todos modos el balón hubiese entrado.

Hacía rato que el encuentro estaba terminado y Quilmes, en la última media hora, sólo atinó a empujar, con más orgullo que idea.

Franco Costanzo había sido un espectador de lujo hasta que, a los 37 minutos, debió exigirse para tapar un remate a quemarropa de Alexis Martínez, quien había recibido una pelota puesta en profundidad.

Un minuto más tarde, Pontiroli se quedó con lo que pudo haber sido un golazo de Fernández, luego de haber entrado zigzagueando por derecha.

Demasiado fácil fue todo para River, a punto tal que sólo necesitó jugar un rato y después se limitó a descansar mientras pasaban los minutos.

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