La historia de amor de un argentino que inspiró al cine francés

Un argentino y una francesa se conocieron hace cuarenta años pero en los últimos treinta no se volvieron a comunicar. Ahora se reencontraron por internet y viven juntos en Misiones. Sus vidas están siendo volcadas en un guión cinematográfico

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La historia bien podría tener similitudes con la que cuenta Gabriel García Márquez en su novela ?El amor en los tiempos del cólera?, donde un hombre y una mujer se reencuentran en el amor después de varios años de desencuentros.

El relato que sigue es protagonizado por Rodolfo Aníbal Landa, un argentino que hoy ronda los 60 pero que a sus 18 conoció a Marie France ?de 15- en esta ciudad, luego de que ella llegara al país para acompañar los sueños laborales de sus padres.

Se enamoraron, pero al tiempo ?también- se separaron para que cada uno hiciera su vida, según refleja en sus páginas el diario misionero El Territorio.

Ella se volvió a Francia y él se quedó en este país y relatan aquellos tiempos con lágrimas en los ojos de tanta emoción guardada durante años.

Hoy se reencontraron y viven juntos en la ciudad misionera de Apóstoles, donde ambos intentan dejar distintas cargas de un pasado que no fue mejor, pero que fue, simplemente.

En Francia la historia pegó tanto que se escribió un libro, se hicieron notas periodísticas y ahora se espera realizar una película, para la que ya se ha escrito un guión.

Cuando los padres de la entonces joven decidieron volverse a Francia se despidieron en el puerto. Con lágrimas y dolor. Y para colmo, sin esperanzas de reencuentro. Pero en la vida ?se sabe- todo es posible.

?Como en las películas, despidiendo a mi amada, esperando que se alejara del puerto, lento?, triste?, dramático: era una despedida real?, cuenta hoy Rodolfo.

En 1970 Rodolfo fue a visitarla a Francia pero su ?suegro? no quiso saber nada. Cuando se volvía a Buenos Aires cambió el rumbo y, otras vez, llegó a Francia. Se encontraron y prometieron volver a verse.

Se mandaron cartas pero algunas no llegaron y entonces se produjeron los desencuentros y la relación se fue apagando. Rodolfo se casó, tuvo un hijo y su vida fue otra. La mujer siguió casi el mismo camino, aunque con dos divorcios a cuestas.

Después, por correo electrónico, en los últimos años ella volvió a buscarlo y se cruzó con un Rodolfo chileno que decidió ayudarla en la búsqueda y la búsqueda no fue en vano. El trasandino habló con el hermano que tenía en Buenos Aires y buscaron a través de las guías telefónicas hasta que encontraron al verdadero Rodolfo.

Ella lo llamó y él recordó aquellos años dorados mientras acababa de acordar su divorcio. En febrero de 2000 la mujer vino a Buenos Aires y se encontró con su amor ahora posible. Se fueron a Apóstoles (Misiones) y se quedaron a vivir ahí, a empezar de nuevo.

El hijo de Rodolfo no está contento con esto, pero sienten que están haciendo lo mismo que tendrían que haber hecho hace treinta años.

Saben que han perdido tiempo pero son conscientes, también, de que la vida sigue, para bien o para mal.

En este caso parece que para bien.