A 152 años del nacimiento de Vincent van Gogh

El notable pintor holandés, que instauró todo un estilo, nació el 30 de marzo de 1853. Su salud mental quebrantada lo llevó a cortarse el lóbulo de la oreja derecha y, poco más tarde, al suicidio

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Vincent van Gogh nació el 30 de marzo de 1853 en Groot-Zunder, hijo de un pastor protestante holandés. Con 27 años ya había trabajado en una galería de arte, había dado clases de francés, había sido estudiante de teología y evangelizador entre los mineros de Wasmes, en Bélgica.

Oscuras y sombrías, a veces descarnadas, sus primeras composiciones ponen en evidencia el intenso deseo de expresar la miseria y los sufrimientos de la humanidad tal y como él los vivió entre los mineros de Bélgica.

En 1886 partió a la ciudad francesa de París a vivir con su hermano Théo van Gogh, que era marchand de arte, y allí se familiarizó con los nuevos movimientos artísticos que estaban en pleno desarrollo.

En 1888 abandonó la capital francesa para trasladarse al sur de Francia con la esperanza de atraer allí a algunos de sus amigos y fundar con ellos un Taller del Mediodía. Bajo el sol ardiente de la Provenza, pintó escenas rurales, cipreses, campesinos y otras características de la vida de la región.

Durante ese período en el que vivió en Arles, empezó a utilizar las pinceladas ondulantes y los amarillos, verdes y azules intensos relacionados con obras tan conocidas como Dormitorio en Arles (1888, Museo Vincent van Gogh) y Noche estrellada (1889, Museo de Arte Moderno, Nueva York, Estados Unidos).

Una noche amenazó a un amigo artista, Gauguin, con una navaja y esa misma noche, sumido en un profundo remordimiento, Van Gogh se cortó parte de la oreja. Pasó algún tiempo internado en un hospital de Arles y un año en el manicomio de Saint-Rémy, situado en esa misma región.

Durante ese período siguió trabajando entre los varios ataques de locura que sufrió. Más tarde pasó tres meses en Auvers atendido por un médico cordial cuyo retrato pintó (El doctor Paul Gachet, 1890, Museo de Orsay, París).

Vincent van Gogh padeció de muchos problemas físicos debido, en parte, a la pobreza y a que a veces estaba desnutrido. Fue adicto a la caña de ajenjo, peligrosa bebida narcótica popular a finales del siglo XIX. Parece ser que padeció de sífilis, tinnitus, envenenamiento por plomo, síndrome de Meniere y epilepsia.

Inmediatamente después de acabar su inquietante Cuervos sobre el trigal (1890, Museo Vincent van Gogh), se disparó un tiro en el estómago el 27 de julio de 1890. Aún a pesar de su herida se arrastró de vuelta a la casa donde murió dos días después en brazos de su hermano Théo.

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