Un juez prohibió a un británico soltero y sin trabajo aproximarse a cualquier garaje o gasolinera de la localidad donde vive, Teesside, para impedir que siga emborrachandose...de gasolina.
Brian Taylor, de 36 años, fue sorprendido ya varias veces cortando los tubos de las estaciones de servicio para ingerir gasolina sin plomo, que le produce la misma sensación de euforia que una botella de whisky, informa hoy el diario
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Según la Policía, a veces bebe la gasolina directamente de la manguera, otras veces llena un bidón y se lo lleva a casa para emborracharse tranquilamente.
El sargento Bryan Tams, de la policía local, citado por el periódico, califica al extraño dipsómano de "peligro público" porque ingerido el tóxico y aún cancerígeno líquido se pone a bailar en medio de la carretera.
Además, sus acciones vandálicas le han costado ya a una gasolinera varios miles de libras en reparaciones.