En el año en que se celebra el centenario de los avances científicos de Albert Einstein, y los 50 de su fallecimiento, científicos del University College de Londres lograron reconstruir el cerebro del genio judío-alemán.
Se trata de una réplica de tamaño natural que, presumen, podría arrojar nuevas luces sobre la mente de uno de los científicos más importantes en la historia de la humanidad.
En 1905, el cerebro de 26 años de edad de Einstein ayudó a replantear la comprensión de la energía, la materia, el movimiento, el tiempo y el espacio.
Ahora, los científicos británicos reconstruyeron el órgano, y encontraron detalles estructurales fuera de lo común en regiones cerebrales vinculadas con la habilidad matemática.
Este paso significa la culminación de una historia que se remonta a 1955, cuando el cerebro de Einstein fue removido del cráneo durante la autopsia practicada por el patólogo Thomas Hervey sin el consentimiento, en primera instancia, de la familia del científico.
El diario británico Daily Telegraph informó que antes de retirar el cerebro del cuerpo de Einstein, Harvey le inyectó formol para preservarlo.
La mayor parte de la masa encefálica fue cortada en 240 pequeños pedazos que a su vez fueron colocadas en un material transparente llamado celoidina, que permite el examen bajo el microscopio.
La mayor parte del cerebro terminó en la sala de la casa de Harvey, en Wichita, Kansas, dentro de dos jarras colocadas en una caja con la leyenda "Cidra Costa".
Aunque una pequeña parte ya había sido utilizada para investigaciones, en su mayoría permanece intacto; agobiado por la responsabilidad de cuidar el cerebro del científico más famoso del mundo, Harvey entregó en 1996 su posesión al doctor Elliot Krauss, patólogo en jefe del hospital de la Universidad de Princeton.
Y ahora, por primera vez en 50 años, el cerebro de Einstein se encuentra otra vez completo.
Las fotografías que Harvey tomó del órgano en 1955, inmediatamente después de que fuera extraído, revelan sus dimensiones reales, debido a que fueron calibradas con una cuadrícula.
Posteriormente, un proceso de modelaje con base en rayos láser y controlado por computadora, conocido como estereolitografía realizado por una compañía llamada 3D Systems, permitió al doctor Mark Lythgoe, del University College de Londres, producir un modelo de tamaño real hasta la última milésima de pulgada, tal como se encontraba dentro del cráneo de Einstein.
La réplica, creada para un documental televisivo de próxima difusión en el Reino Unido, respalda una idea expuesta por Sandra Witelson, de la Universidad McMaster, en Hamilton, Ontario, una de los pocos científicos que han estudiado los tejidos del cerebro de Einstein.
Normalmente la corteza parietal del cerebro está dividida por una profunda estría, pero en el cerebro de Einstein este surco está comunicado, fusionando dos regiones e incrementando la conectividad entre ambas.
Lythgoe señaló que, de acuerdo con los estudios más recientes, en esta área reside la habilidad matemática y las capacidades del proceso visual-espacial: "Ahora este detalle anatómico cobra sentido", afirmó.
El cerebro que estremeció al mundo científico pesó sólo un kilo 230 gramos, menos que el promedio del cerebro de un hombre adulto, que es de aproximadamente un kilo 400 gramos.
La corteza cerebral de Einstein resultó más delgada que otros cinco cerebros sometidos a investigación, pero la densidad neuronal resultó mayor, según un estudio de la doctora Britt Anderson, de la Universidad de Alabama, reproducido en la revista Neuroscience Letters. (Télam-SNI)