El unabomber italiano siembra temor en las calles

La Policía no puede detener al hombre que pone bombas en objetos hace años y causó heridos. Esta última ocurrió cuando un nene pateó un contenedor frente a la escuela

La Policía italiana cree que el artefacto que estalló hoy después de que un niño le diese una patada en Treviso (noreste de Italia) es obra del desconocido 'Unabomber' (tal como le llama la Policía) que desde hace años esconde pequeños artilugios explosivos en objetos de uso común y que ya causó varios heridos.

El contenedor contenía un fuerte explosivo, pero no causó daños personales o materiales.

El mecanismo contenido en su interior hace pensar a los investigadores que se trata de la misma persona que ya atentó otras veces en varias localidades de esta zona de Italia.

La última vez que había atentado el desconocido fue el 25 de abril de 2003, cuando preparó un artefacto en el interior de un rotulador, y que hirió de gravedad a la niña que intento abrirlo.

El desconocido, a quien los investigadores italianos llaman 'Unabomber', como al criminal norteamericano Theodore Kaczynski que provocó la muerte de tres personas y una veintena de heridos mediante paquetes bomba, utiliza desde 1994 artefactos explosivos que esconde en productos de alimentación o en cilindros metálicos distribuidos en sitios estratégicos, para realizar sus pequeños atentados.

El 21 de agosto de 1994 en la localidad de Salice (provincia de Pordenone), explosionó un primer tubo-bomba, colocado en medio de la calle y que causó tres heridos leves. Tras otros pequeños atentados sin heridos, un cilindro estalló en la playa de Lignano e hirió de gravedad a un turista.

En 2000, el anónimo comenzó su serie de atentados en los supermercados. El primero, que no explotó, se trataba de un pequeño artefacto explosivo colocado en una confección de huevos. Unos días después, el 21 de octubre, un tubo de tomate concentrado estalló en las manos de Nadia Ros, de 37 años, de Cordignano (Treviso), cuando se disponía a abrirlo, causándole graves heridas.

Un año más tarde, Maria Grazia Redico, de 38 años, de Roveredo in Piano (Pordenone), compró un tubo de mayonesa que después entregó a la Policía al notar algo extraño. El tubo contenía también un artefacto explosivo.

Otro de los atentados con la firma de 'Unabomber' hirió a una mujer gravemente en un ojo y le tuvieron que apuntar varios dedos de la mano, cuando explotó un cirio que estaba colocando en el cementerio de MottaLivenza (Treviso).

Por el momento, los expertos hablan de una sola persona, entre 30 y 50 años, frustrada y que realiza un trabajo poco gratificante, hábil en los trabajos manuales y con buenos conocimientos técnicos, según se deduce de lo sofisticado de los artefactos.

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