La justicia condenó a una médica cirujana y al Hospital de Clínicas a pagar más de $150 mil a una mujer que había sido operada hace catorce años en esa institución y sufrió la perforación de sus intestinos porque se olvidaron gasas dentro de su cuerpo.
Según se supo ayer en los tribunales porteños, la decisión fue tomada por la Sala 3 de la Cámara de Apelaciones en lo Civil y Comercial, que dispuso que tanto el hospital como la cirujana fueron responsables de los daños sufridos por la mujer.
El tribunal consideró que "hubo descuido" por parte de la médica, porque los cirujanos "son los encargados de remover los objetos que quedan en el cuerpo del paciente", mientras que no dio crédito a los argumentos del centro asistencial para impugnar la acusación de la mujer.
Todo ocurrió el 27 de diciembre de 1991, cuando Mirtha Alejandro Riopedre fue intervenida en el Hospital de Clínicas por un grupo de médicos encabezados por la cirujana Graciela Ofelia Avendaño. La mujer fue dada de alta una semana después, pero siguió padeciendo fuertes dolores abdominales que la obligaron a volver al hospital para consultas.
Según trascendió, sólo le dieron antibióticos, sin poder encontrar causas concretas para sus molestias. Lo cierto es que seis meses después, frente a la insistencia de la paciente por sus continuos dolores, el cirujano Manuel Boer volvió a someterla a una intervención y no fue poca la sorpresa cuando se encontraron con compresas de gasa que habían quedado en el intestino grueso y delgado de la mujer.
Según estableció la Justicia, esa situación le provocó a la mujer perforaciones en su intestino, que le afectaron el normal funcionamiento de su organismo.