La cocina solar: un recurso energético alternativo

Frente a las crisis energéticas que se avecinan, el desarrollo de nuevas fuentes de calor se transforman en opciones ecológicas que aprovechan la irradiación solar

Materiales reflectarios y conductores térmicos, se transforman mediante el trabajo casi artesanal de los científicos en colectores solares y absorbedores de calor como estrategias para afrontar futuras crisis energéticas y avanzar en el desarrollo de sistemas alternativos al uso de hidrocarburos.

Desde el Instituto Nacional de Energías no Convencionales (INENCO) con sede en la Universidad Nacional de Salta se desarrolla un plan para el aprovechamiento masivo de la energía solar a partir de la fabricación, a pequeña escala industrial, de elementos con los que se arman las cocinas y hornos que aprovechan la irradiación del sol.

"Si se quieren hacer tallarines, mazamorra o 40 kilos de guiso para 60 alumnos, se empieza a las 9 de la mañana y a las 12.30 está todo listo", asegura Luis Saravia, director del INENCO en una nota publicada en el diaro El Tribuno de Salta.
Las "cajas calientes" concentran temperaturas de hasta 300 grados centígrados durante 40 minutos lo que permite la cocción y el horneado de la mayoría de los alimentos; colectores solares de 6 metros cuadrados que reflejan los rayos solares hacia un "foco" donde se desarrollan temperaturas de hasta 850 grados con la que funden el mismo aluminio que trabajan; calentadores de agua que permiten elevar y mantener la temperatura a 50 grados. Todo es ingenio.

"Es mas simple de lo que parece. Un marco, un tambor, chapa, aluminio. Pegar, aislar, atornillar y se acabó. Es muy factible de construir estos sistemas familiares" asegura el catedrático.

El costo aproximado para la fabricación de estos aparatos es de unos 250 pesos con los que se desarrollan temperaturas de hasta 160 grados con lo que se puede cocinar pollos, pescados, guisos y fideos, en un término de 3 horas, lapso en el que se pueden concinar hasta 4 kilos de alimentos, lo suficiente para una familia.

Si bien es cierto los equipos no funcionan en días nublados, el ahorro que producen es significativo a la hora de utilizar los combustibles ordinarios, ya que el empleo de las cocinas solares se plantea en forma mixta lo que permite ahorrar el 50 por ciento de leña o gas.

Este planteo resulta exitoso en las escuelas de campo con comedor, donde la necesidad de cocción de los alimentos, lleva a las docentes a pedir que cada alumno concurra con un kilo de leña para la cocina.

El INENCO instaló 4 de estos equipos en escuelas de campo. La más cercana es la de El Rosal cerca de San Bernardo de las Zorras. Mientras tanto en el taller de la Unsa se están fabricando otros 20 aparatos que ya tienen destino en la Puna salteña.

Los equipos para las escuelas son un poco mas grandes que los diseñados para el uso familiar y su diseño incluye una pequeña caldera en el colector con la que se envía vapor de agua a un sistema cerrado donde los alimentos se cocinan pero nunca se queman ya que no hay una fuente de calor mas intensa en uno que otro punto. Estos equipos tiene un costo de 2000 pesos, pero permiten cocinar para una población de 150 personas.

La materia prima para la fabricación de los dispositivos es un aluminio especial que se fabrica en Alemania, pero contrariamente a lo que se puede pensar, no representa la parte mas costosa.

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