Todo debe reverse en materia masculina, luego de que Brad Pitt es elegido por enésima vez como hombre más sexy del mundo y sobre todo después de que Orlando Bloom haya sacado el segundo puesto.
Parece que los machos latinos quedaron rezagados o quizás Antonio Banderas nunca aprendió bien el inglés.
En las bajas tierras del mundo normal también cambian las reglas de lo sexy, o al menos se ponen más sutiles.
El hecho es que comiendo un choripán, mostrando las entradas o las canas, con zapatos sucios, despeinados o con un escarbadientes, puede haber hombres sexies.
Lo nuevo
Pero lo nuevo está en los detalles. Puede ser con gestos mínimos, pues las mujeres cada vez afinan más la puntería. Aquí hay algunas conclusiones producto de relatos exitosos: películas, canciones, ídolos mediáticos, estrellas fugaces y clásicos resplandecientes.
-Un hombre sexy nunca deja de prestarle atención a la mujer, nunca pierde la mirada mientras ella le habla, y nunca ríe más con sus cosas que con las de ella.
-Un hombre sexy cuidará que su ropa esté limpia, está bien calzado, y aunque deje la combinación librada al azar, conviene que un poco cuide el estilo.
-Un hombre sexy capta la ropa que le gusta en cada época. Tiene al menos un traje o varios en su placard, según su ocupación.
-Un hombre sexy sabe juzgar la belleza de una mujer en términos más o menos complejos, es decir, algo más que retener las formas del cuerpo y la ambigua "simpatía".
-Un hombre sexy siempre está limpio.
-Un hombre sexy debe ser por momentos reservado, y aunque gusten los histriónicos, es bueno que guarden cierto recato para algunos asuntos.
-Un hombre sexy, a esta altura del siglo, es un hombre que no hace alardes. Ni de sus éxitos ni de sus fracasos.
-Un hombre sexy por lo general sabe comer y beber bien. Un hombre sexy no llega al nivel de exceso de vicios miserable.
-Un hombre sexy tiene las manos limpias y cuidadas. Un hombre sexy podrá tener cara de dormido pero no andar con lagañas.
-Un hombre sexy debe tener el ejercicio incorporado a su vida, sea con "picaditos", gimnasio, baile o trote.
Las alzas y bajas en el mercado del ojo femenino dictan que el exceso mediático de David Beckham le hizo descender puestos; que el estable matrimonio de Brad Pitt con Jennifer Aniston subió las endorfinas femeninas hacia el astro; y que los kilos de más de Antonio Banderas lo relegaron.
Las taquillas siguen marcando diversidad de rubios y morochos, pero sin duda la balanza se desliza hacia aquellos con cierto equilibrio o cuestión de principios: Brad Pitt, Richard Gere, Orlando Bloom, George Clooney. Puede ser una mujer, la soltería o cualquie otra causa a la que estén aferrados, pero que la tengan es suficiente para el suspiro femenino.