Joven rusa patea el tablero

Alexandra Kosteniuk fue elegida ajedrecista del año, por encima de "clásicos" como su compatriota Gary Kasparov

A mediados los 50 del pasado siglo, al gran maestro holandés y profesor de matemáticas Max Euwe, campeón del mundo de ajedrez desde 1935 hasta 1937, le preguntaron si las mujeres podrían jugar bien algún día: "Claro que sí, pero dentro de cien años".

Algo más cercano, Anatoly Karpov, máxima figura mundial del año 75 al año 85, dijo un día que ellas jamás podrían jugar al nivel de ellos.

Fue una campeona madrileña, Pepita Ferrer, la encargada de poner al campeón ruso en su lugar: "Si el señor Karpov supiese lo que es parir y cuidar a los hijos, sabría por qué no podemos competir con ellos en el ajedrez".

La jugadora rusa Alexandra Kosteniuk decidió ser Gran Maestra del juego para conquistar su sueño de ser modelo.

Lejos quedó con ella el icono del ajedrecista miope, despeinado y aburrido.
Dicen los que saben que la joven Kosteniuk es la dama más popular del ajedrez internacional, siempre con el permiso, de la húngara Judit Polgar.

Alexandra ha sido elegida ajedrecista del año en una votación organizada por la empresa de software de ajedrez CheesBase.

Es sorprendente porque la jugadora rusa superó por un amplio margen en las votaciones a su compatriota Gary Kasparov y al ucraniano Ruslan Ponomariov, actual campeón del mundo.

Kosteniuk es la excepción que confirma las cuatro reglas sobre un tablero: conocida como la Anna Kournikova del ajedrez (con la `notable´ diferencia, según sus numerosos fans, de que ella sí que gana títulos), Alexandra es la imagen de una línea de ropa, y vende su imagen como si fuera una estrella de Hollywood más.

Para colmo del marketing, desde marzo de este año esta ex niña prodigio desafía al mundo en una partida que puede jugarse a través de Internet o mediante mensajes de texto (SMS), desde el teléfono móvil. Se realizan tres jugadas por semana y, en cada movimiento, la más votada por todo el mundo es la elegida.

Los que hayan votado la misma reciben un punto. Al final del encuentro, quienes hayan obtenido más puntos ganarán 5.000 dólares.

Para participar, basta con registrarse en el sitio oficial de la campeona (www.kosteniuk.com).

Pero no termina ahí la vida de Alexandra: está a punto de filmar una película en su país natal; escribe su libro de memorias "How I became Grandmaster at age 14?" (Cómo me convertí en Gran Maestro a los 14 años), que se publicará pronto en castellano.

"Alguna vez pensé en ser médico, o en tener niños y fundar una familia. También en actuar en el cine. Es mi verdadero sueño. Pero, hasta que llegue ese día me limitaré a jugar al ajedrez y tratar de hacer las cosas lo mejor posible. Todo el mundo quiere que gane cada torneo al que me presento. Esa presión es la que me convierte en una gran jugadora", explicó.

Alexandra nació en Perm, y con 14 años se convirtió en WGM (Gran Maestro Femenino) y a los 16 en MI (Maestro Internacional Absoluto).

Su padre, Konstantin, abandonó su trabajo en el Ejército cuando ella no era más que una niña y se dedicó a adiestrarla.

Konstantin enseñó a su hija a ganar una partida en tres movimientos con los ojos vendados. "Me acuerdo de cuando mi padre me puso a hacer ejercicios".
Ahora estudia seis veces a la semana durante seis horas. "Si dejo de estudiar durante mucho tiempo, mi juego empeora", dice.

Por momentos, ella se convirtió en la única fuente de ingreso de los Kosteniuk.

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