El subinspector de la policía Gastón Somohano, acusado como principal responsable por la muerte de Ezequiel Demonty, fue condenado ayer a reclusión perpetua por el el Tribunal Oral número 8 de esta capital, en un veredicto que fue celebrado por los familiares de la víctima.
El Tribunal condenó además a los policías Alfredo Fornasari y Gabriel Barrionuevo a prisión perpetua.
Otros dos policías, Luis Funes y Luis Gutiérrez, fueron condenados a 5 años de prisión, mientras que Maximiliano Pata, Sandro Granados, Jorge Solís y José Luis Martínez recibieron sentencias a tres años de cárcel.
En representación del Gobierno, se hizo presente a la lectura del fallo, el secretario de Derechos Humanos, Eduardo Luis Duhalde.
El funcionario se ubicó en la sala de audiencias junto a los familiares del joven y rodeado de dirigentes de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora y representantes de otros organismos defensores de derechos humanos.
Agradecimiento por el fallo
Dolores Sigampa, madre de Ezequiel Demonty, aseguró hoy que perdonó a los policías condenados por el crimen de su hijo, pero porque le "sirve" a ella, agradeció a uno de ellos que a pesar de ser condenado permitió el esclarecimiento y resaltó el trabajo del tribunal.
"Nos hubiese parecido mejor que a los demás les hubiesen dado una condena más alta porque ellos tuvieron y llevaron a mi hijo y a los otros chicos al Riachuelo, participaron, pero a pesar de todo respeto la decisión del tribunal, porque Somohano y los otros dos están a donde tienen que estar", dijo la mujer al término del juicio.
"Acá hubo una persona que fue la principal, que fue (el suboficial Luis) Funes, la que dijo que llegaron al Riachuelo y de ahí en más todos hablaron y quizá de alguna manera con esta persona, a pesar de que participó, estoy agradecida", reconoció.
Por su parte, el padre de Ezequiel, Rodolfo Suárez, consideró que el fallo que condenó a los responsables del crimen de su hijo puede servir para que se terminen los encubrimientos de policías que cometen delitos.
"Se tienen que terminar los códigos de silencio, porque hay familias que sufren", dijo el hombre al manifestar su conformidad con la condena por "tortura seguidad de muerte", que se logró luego que uno de los policías confesara que él y otros ocho imputados habían llevado a tres chicos al Riachuelo.
"Yo creo que la institución está para cumplir un rol y los que no lo cumplen no son verdaderos policías, sino delincuentes que se escudan detrás del uniforme para cometer hechos como éste", manifestó.
"Me pareció bien que (estos policías) estén en el banquillo como delincuentes. Si no cumplieron con lo que debían hacer no son verdaderos policías", concluyó Suárez.