El secuestrador y narcotraficante mexicano Miguel Ángel Beltrán Lugo, conocido en el hampa como ?El Ceja Güera? (rubia), fue asesinado en la cárcel de máxima seguridad de La Palma, a 70 kilómetros de la Ciudad de México
La banda de la que formaba parte ?El Ceja Güera? era una de las más violentas surgidas en los ?90 en la zona serrana de Sinaloa, junto con Casiano Castro Aboyte, Alonso ?El Loncho? Ávila Palafox y el primo del muerto, José Manuel ?El Chichi? Lugo Serrano.
Beltrán se había fugado ya en una ocasión de la cárcel de Culiacán, en un episodio que tuvo dramáticos ribetes. Entretanto, en febrero de este año, la prensa vinculó a algunos dse sus familiares en el intento de asalto a un comercio que pertenece al hermano de Eduardo Labastida, un ex precandidato presidencial del Partido Revolucionario Institucional (PRI), nativo del Estado norteño de Sinaloa. En el incidente murieron dos delincuentes y un agente de seguridad.
El asesino de Beltrán Lugo fue un delincuente ?Lucio Donjuán Gobea- que purgaba una condena de 12 años, pero se encontraba a punto de abandonar la prisión en tres meses. Éste le disparó a ?El Ceja Güera? con una pistola calibre 22 que este mismo le había entregado ocho días antes. Donjuán Gobea dijo que el motivo de los disparos fue su cansancio frente a las humillaciones y las vejaciones que le propinaba el muerto habitualmente.
Las autoridades dieron a conocer que son investigados ocho guardiacárceles y 12 internos que presenciaron el asesinato, que se produjo a las 20:30 del miércoles último. De todos modos, aún no fue explicada la manera en que el arma ingresó al penal. Sí se conoció que la investigación partirá de la base de que el asesino fue contratado por una banda rival de ?El Ceja Güera?.
La historia de ?El Ceja Güera?
Beltrán Lugo formaba parte, al margen de sus actividades como secuestrador, de la banda de sicarios de Joaquín El Chapo Guzmán y fue detenido en 1994 por su participación en un tiroteo en la discoteca ?Christine?, en Puerto Vallarta. Cumplía desde entonces una sentencia de 20 años de prisión por su responsabilidad en delitos ?contra la salud? (narcotráfico), homicidio y secuestro.
El capo del cártel de Sinaloa, Joaquín "Chapo" Guzmán, es a su vez un acérrimo enemigo de los cárteles de Tijuana y del Golfo, con los que libra desde hace años una guerra sin cuartel por el control de la distribución de drogas.
El propio "Chapo", por su parte, en 2001 huyó de la cárcel de Puente Grande, en el estado de Jalisco, en la que purgaba una pena por los delitos de homicidio y narcotráfico.
Para agravar aún más las cosas ?si ello fuera posible-, a mediados de septiembre fue asesinado uno de los líderes del cártel de Juárez, Rodolfo Carrillo Fuentes, en un enfrentamiento, en el que resultaron muertas otras siete personas.
Además, en el mismo penal de La Palma están presos los narcotraficantes rivales del "Chapo", Benjamín Arellano Félix y Osiel Cárdenas, jefes de los cárteles de Tijuana y del Golfo, respectivamente.
Pero el cóctel se volvió explosivo cuando hace pocos días fueron enviados a esa misma prisión 17 pistoleros del "Chapo" Guzmán, encarcelados porque intentaron atacar a los sicarios del grupo paramilitar "Los Zetas", que trabajan para el cártel del Golfo.
Ya en agosto la fiscalía había estrechado la vigilancia sobre la cárcel de alta seguridad de La Palma, ante las sospechas de que se iba a producir un asalto de los comandos de los carteles del Golfo y de Tijuana para liberar a sus líderes, Osiel Cárdenas y Benjamín Arellano Félix.
"Hay una sospecha que apunta a que el asesinato de Rodolfo Carrillo Fuentes habría sido parte de una pugna interna, que el 'Chapo' atacó a sus ex aliados", dijo un especialista en temas de seguridad.
Según la revista "Milenio", tras la muerte de Carrillo Fuentes se han registrado al menos "veinte ejecuciones" como parte de este ajuste de cuentas.
Algunos analistas creen que habrá una brutal escalada de violencia, no sólo en las calles sino también en las prisiones, pues en ellas los capos tienen teléfonos celulares y capacidad corruptora para introducir armas, como en el caso del crimen de "El Ceja Güera".
Los choques entre los sicarios que sangran para los cárteles han agitado desde hace años el norte mexicano y han dejado unos 6.000 muertos, según el periodista mexicano Jesús Blancornelas.
La averiguación previa del homicidio fue encargada a la Procuraduría General de la República por la Procuraduría del Estado de México, en cuya jurisdicción se produjo el crimen.