Si usted no es roncador pero convive con alguno podrá añadir sus propios adjetivos al sonido que noche a noche escucha emanar de boca de su ser querido. Sin embargo, detrás de esa persona que bajo las sombras de la noche parece que se convierte en un ogro inconsciente puede ocultarse una seria enfermedad.
Sí, estudios recientes demostraron, por ejemplo, que entre el 16 y el 33 por ciento de los hombres y entre el 8 y el 19 por ciento de las mujeres roncan al menos tres veces por semana como consecuencia del tabaco consumido en forma activa o pasiva.
Si no pertenece a este grupo, podría estar incluido entre los millones de personas que padecen apnea del sueño sin que se les haya diagnosticado.
El problema causa algo más que fatiga: parece aumentar riesgo de insuficiencia cardíaca y otras enfermedades serias, sin mencionar un incremento de siete veces en el peligro de sufrir un accidente automovilístico.
Fumadores
En el caso de los fumadores, el estudio aseguró que no sólo perjudican su salud con la nicotina y el alquitrán sino que, al quedar expuestos al ronquido, padecen de otro tipo de trastornos secundarios como somnolencia diurna, que provoca consecuencias en aquellas situaciones que requieren de alta atención tales como manejar o trabajar.
A su vez, esta característica ha sido relacionada con afecciones como diabetes, hipertensión causada por el embarazo y mortalidad en hombres menores de sesenta años.
El jefe de Neumonología del Hospital de Clínicas José de San Martín, doctor Ricardo Gené, explicó en un artículo publicado por PRO-SALUD News que existe una relación que es indirecta entre el cigarrillo y los ronquidos.
"Existen personas enfermas que por fumar durante muchos años desarrollan lo que se denomina como enfermedad pulmonar obstructiva crónica (Epoc) y estas personas en ocasiones tienen un síndrome de superposición. Es decir, por un lado sufren de alteraciones de Epoc y por el otro, apneas de sueño", detalló el profesional.
"El ronquido ?continuó- es un síntoma cardinal de una enfermedad que se denomina 'apnea del sueño'. Existen algunos que no significan nada anormal. Ciertas personas lo presentan con mayor intensidad cuando consumen alcohol o toman sedantes. En cambio hay otros en los que los ronquidos aumentan en intensidad y se ven acompañados por trastornos de la respiración, cuya máxima expresión es este síndrome de la apnea de sueño, en el que el individuo al dormir presenta una interrupción de la entrada de aire durante 10 segundos o más".
Gené aseguró que "este trastorno tiene importancia cuando esas apneas duran muchos segundos", pero admitió que ?hay enfermos que pasan muchos segundos y hasta minutos sin respirar, eso lo repiten muchas veces en la noche. Por lo general presentan un ronquido muy intenso y muy fuerte en el momento en que cesa esa pausa respiratoria. La mayoría de las veces consultan derivados por el acompañante de habitación".
Según el profesor del Hospital Universitario de Umea, en Suecia y coautor de la investigación, doctor Kart Franklin, el cigarrillo es una de las causas más comunes de esta problemática.
El ruidoso sonido se manifiesta cuando el libre flujo del aire encuentra una obstrucción al pasar por detrás de la boca y la nariz. Esta es la parte colapsable de la vía aérea, donde la lengua y la parte alta de la garganta se encuentran con el paladar blando y la úvula (estructura carnosa que cuelga desde el techo de la boca hacia la garganta).
Cuando éstas chocan entre sí y vibran durante la respiración, producen el ronquido.
El estudio incluyó a más de 15 mil hombres y mujeres de entre 25 y 54 años, provenientes de Dinamarca, Estonia, Islandia, Noruega y Suecia. Los participantes respondieron un cuestionario que incluía preguntas sobre fumar, roncar, bronquitis crónica, obesidad, género y edad.
Esta manifestación sonora fue más frecuente en aquellos que fumaban que en los que no practicaban el hábito. El resultado fue del 24 por ciento frente al 13.7 por ciento. Por otra parte, el 20.3 por ciento de las personas que habían dejado el cigarrillo, roncaban. Mientras que el 20 por ciento que nunca había fumado pero que estaba expuesto a diario al humo en sus casas, eran roncadores habituales.
Luego de calcular otros factores de riesgo para padecer esta problemática, como pueden ser la obesidad, el género y la edad, el cigarrillo resultó ser el mayor responsable con un aumento del 17 por ciento en los ronquidos, mientras que ser fumador pasivo lo hacía en un 2.2 por ciento. La obesidad incrementó las posibilidades cerca del 4.3 por ciento.
Franklin explicó que los investigadores tienen tres teorías sobre por qué el cigarrillo aumenta el riesgo de roncar. La primera es que fumar, ya sea de manera activa o pasiva, irrita, inflama y angosta las vías aéreas superiores.
Otra conclusión es que la abstinencia de la nicotina durante el sueño podría causar ciertos cambios fisiológicos que hacen que sea más probable que haya ronquidos. Por otra parte aseguraron que como consecuencia de la toxicidad de la nicotina para las células nerviosas, fumar puede causar lesiones en los nervios de los músculos de las vías aéreas superiores.
Los resultados del estudio fueron publicados en la edición de octubre del American Journal of Respiratory and Critical Care Medicine.
Fuente: Pro-Salud News