Los cascos azules argentinos, testigos del horror en Haití

El campamento que alberga a los 454 militares en Gonaives fue dañado por las inundaciones y transformado en hospital. Crece la tensión por la falta de alimentos y las enfermedades

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El paso del huracán ?Jeanne? dejó en Haití al menos 1.150 muertos, cifra que se espera que siga subiendo, ya que también hay más de un millar de desaparecidos.

En medio del horror, los 454 cascos azules argentinos, diez médicos y otras tantas enfermeras se dedican en Gonaives a atender a los pacientes: mujeres que dan a luz incluso en el suelo y niños traumatizados por la brutal desaparición de sus padres.

Gonaives fue justamente la ciudad más castigada por el paso del fenómeno meteorológico y los militares de la misión de la ONU recuperan decenas de cuerpos a la deriva o enterrados debajo de las espesas capas de barro que cubren las calles.

Hoy, Gonaives sigue convertida en un lago de lodo y agua turbia prácticamente inaccesible por carretera, lo que imposibilita la llegada de ayuda humanitaria a menos que sea por aire, según pudo comprobar EFE.

Debido a la escasez de la ayuda que está arribando, la desesperación encendió los primeros brotes de protestas y disturbios en esta ciudad del noroeste haitiano, en la que el número de muertos ocasionados por la tormenta "Jeanne" sigue creciendo mientras aumenta el temor a las enfermedades.

En Gonaives hay un constante tráfico de camiones en los que se amontona a los muertos para transportarlos a enormes fosas comunes, en las que son depositados sin identificación previa. El uso de mascarillas es prácticamente obligado para poder resistir el hedor.

Se calcula que en Gonaives 250.000 personas han perdido sus casas y se mantienen a la intemperie únicamente a expensas de que les llegue algún socorro del exterior.

De acuerdo a la Cruz Roja Internacional, hoy solo se pudieron enviar unas 70 toneladas de alimentos, lo cual es insuficiente para la dimensión de las necesidades.

Aunque las aguas bajaron durante las últimas horas, la ciudad permanece inundada pese a que ya han pasado cinco días desde el paso de la tormenta.

Más tensión
La tensión iba en aumento en Gonaives, donde sus habitantes se quejan por la falta de agua y alimentos.

"Setenta toneladas de ayuda no son suficientes para todas estas víctimas", se quejó Hans Havic, de la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja. "La gente está en una situación desesperada, no tiene agua ni alimentos", agregó.

Estas necesidades insatisfechas pueden desatar pillajes y motines cada vez que un camión distribuye ayuda, temen las organizaciones humanitarias. Se tomaron medidas de seguridad en ese sentido, sobre todo con la ayuda de la Misión de los cascos azules presente en Haití.

"La desesperación provoca tensión", destaca Hans Havic.

Varios centenares de detenidos siguen prófugos tras haberse escapado de la cárcel de Gonaives (noroeste) el fin de semana último aprovechándose de la tormenta.

Las autoridades destacan que hasta el momento no se produjo ningún incidente mayor, a pesar de que algunos individuos atacaron a cuatro policías que protegían un cargamento de agua, que se robaron.

"La gente está con rabia", confirma Sophie Paris, una portavoz de los cascos azules.

Enfermedades
Para disminuir el riesgo de epidemias, las autoridades decidieron enterrar los cuerpos de los fallecidos en fosas comunes. "Lo urgente es garantizar que la situación sanitaria no provoque una epidemia, que sería terrible", declaró el primer ministro, Gérard Latortue, a la cadena francesa TV5.

"Hay que enterrar los cadáveres: no es parte de la tradición haitiana meter a los cadáveres en fosas comunes (...), Pero no tenemos otra opción", agregó.

El responsable del área de salud pública de la ONG OXFAM, Joe Fay, no excluye la posibilidad de que aparezcan casos de cólera o tifus. "Las condiciones son ideales para que se desarrollen esos gérmenes", advirtió el especialista.

Las morgues de Gonaives están repletas de cadáveres que se descomponen rápidamente a causa del calor. A falta de morgues, los haitianos depositan los cuerpos que encuentran delante del cuartel general de la ONU en Gonaives.