Lo condenan a 17 años de prisión por matar y drogar a una joven

Un depravado fue condenado por haber provocado la muerte de una adolescente de 16, a quien obligó a ingerir cocaína y whisky en un hotel alojamiento, en octubre de 1997

Un hombre fue condenado a 17 años de prisión en un juicio en el que fue hallado culpable de provocar la muerte por sobredosis de una adolescente, a quien hizo ingerir cocaína y whisky en un hotel alojamiento de Monte Grande en octubre de 1997, informaron fuentes judiciales.

La condena del Tribunal Oral Federal 2 de La Plata, que se dictó anoche, recayó en Gabriel Lobato, de 35 años, a quien se halló culpable de la muerte de María Fernanda Alvarez, de 16 años, ocurrida el 31 de octubre de 1997 en Monte Grande.

Lobato fue condenado a una pena unificada de 17 años de prisión, ya que tenía otras dos causas por infracción a la ley 23.737, que reprime el tráfico y la tenencia de drogas.

En este juicio -el tercero realizado por el caso, ya que uno había sido suspendido y otro anulado-, la Justicia consideró a Lobato autor de los delitos de privación ilegal de la libertad agravada, suministro gratuito de estupefaciente calificado (por tratarse de una menor de edad) y homicidio culposo.

A casi siete años del episodio, y luego de peregrinar por diversas fiscalías, juzgados y tribunales, la madre de la víctima, Isabel Caledo, dijo sentirse conforme con el fallo y aseguró que recién ahora su hija podrá descansar en paz.

Pero todavía el caso no está completamente cerrado, ya que otro hombre, que al momento del hecho era novio de Alvarez y en uno de los fallidos juicios también había sido sentenciado a una pena en suspenso, se encuentra prófugo de la Justicia, ya que nunca se presentó al juicio oral.

El episodio que finalizó con la muerte de la adolescente ocurrió el 31 de octubre de 1997 cuando María Fernanda, de entonces 16 años, salió de su casa de Ciudadela Norte para encontrarse con Jonathan Villaruel, con quien había comenzado a salir hacía 12 días y era consumidor de cocaína, según la familia de la chica.

De acuerdo con la investigación, la adolescente y su novio se encontraron en la zona de Ciudadela Norte con Lobato -aparentemente proveedor de droga de Villaruel-, quien pasó por el lugar a bordo de un Fiat Duna rojo.

La pareja abordó el auto de Lobato y los tres pasearon por la zona. Según lo investigado, ambos hombres consumieron droga y le suministraron a la adolescente.

Una vez de regreso a la esquina donde se habían encontrado los tres instantes antes, Villaruel se bajó del auto, mientras que María Fernanda fue llevada del lugar por Lobato.

La joven y el hombre ingresaron al hotel alojamiento El Cóndor, de Monte Grande, donde Lobato siguió suministrándole cocaína e, incluso, pidió dos vasos de whisky y una cerveza.
En esas circunstancias, María Fernanda se descompensó, lo que llevó a Lobato a pedirle al encargado del hotel que llamara una ambulancia.

Como el servicio de emergencia no llegaba y la chica estaba cada vez peor, ya casi sin signos vitales, Lobato la llevó junto al encargado del hotel a una sala de primeros auxilios de la zona, donde llegó muerta.

Al ser consultado sobre lo ocurrido por un médico, el acusado dijo que no conocía a la joven sino que acababa de encontrarla en la calle, tras lo cual escapó del lugar, hasta que fue detenido días después por la policía.

Por el caso, en el año 2000 Lobato y Villaruel llegaron a juicio, aunque el debate se suspendió antes de que se iniciara la etapa de alegatos porque la defensa recusó al tribunal.
Si bien la Cámara de Casación desestimó en 2001 la recusación, como los plazos procesales para la reanudación del juicio habían vencido se dispuso un nuevo debate, que se inició en febrero de 2002.

En ese juicio, un tribunal condenó a Lobato a la pena de 17 años de prisión por los delitos de privación ilegal de la libertad agravada, suministro gratuito de estupefacientes y homicidio preterintencional.

En esa oportunidad también fue condenado a tres años de prisión en suspenso Jonathan Villarruel, novio de la víctima, a quien consideraron "entregador".

Pero ese debate fue anulado por la Cámara de Casación, cuyos integrantes consideraron que "se vulneró el principio de congruencia" al considerar que Lobato había sido juzgado por un delito distinto por el que fue condenado.

Finalmente, al cabo del tercer debate, los jueces Horacio Insaurralde, Román Frondizi y Jorge Micheli condenaron al acusado a la misma pena que en el anterior juicio, mientras que el entonces novio de la chica fue declarado prófugo por no haberse presentado.

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