Descubrieron el secreto de la duración del acto sexual

En un laboratorio de la Universidad Estatal de Oregon, un grupo de científicos descubrió que la mutación de dos genes llamados "period" y "timeless" incrementó la duración normal del momento especial en un grupo de moscas macho

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Los genes que regulan el reloj biológico de los seres vivos, aquellos que en el ciclo diario de 24 horas indican, por ejemplo, cuándo el organismo necesita comer o dormir, tienen efectos impensados.
 
Este hallazgo, publicado en la revista «Cell Biology», sería una curiosidad del mundo de la experimentación científica, si no fuera porque es la primera evidencia de que los genes que controlan el ritmo del organismo en períodos de 24 horas, también regulan la duración de actividades o comportamientos que tan solo insumen minutos.
 
Esta observación sucedió de forma inesperada, cuando un equipo de científicos estadounidenses realizaba un estudio sobre la genética de la fecundación sexual utilizando moscas del vinagre, uno de los organismos modelo preferidos por los biólogos desde principios del siglo XX.
 
El profesor Jaga Giebultowicz y sus colaboradores emplearon machos y hembras que carecían de los genes «period» y «timeless» porque, en anteriores experimentos, habían comprobado que los ejemplares sin ambos genes eran más estériles debido a que producían menor cantidad de esperma y óvulos.
 
Lo que nadie esperaba en ese equipo de investigadores era el efecto que la pérdida de ambos genes del reloj biológico produjo en las moscas macho.
 
En el curso de los experimentos, una estudiante del equipo, Laura Beaver, se acercó a una de las cámaras donde estaban recluidas las moscas y observó que las nacidas con esas mutaciones realizaban la copulación durante más tiempo del normal.
 
En las moscas, el coito dura unos quince minutos, pero los machos con la mutación continuaban entre un 30 y un 50% más.
 
Cuando el equipo se puso a analizar el fenómeno comprobó que el efecto era inducido por la ausencia de ambos genes en los machos, que determinaban claramente la duración del apareamiento.
 
Los genes que integran el reloj biológico son muy similares en las moscas y los humanos porque existían en un ancestro común. A lo largo de millones de años de evolución por separado, se han conservado en muchas especies, dado que realizan funciones importantes. En las personas, estos genes regulan la temperatura corporal durante el sueño, el sistema nervioso e incluso nuestro estado de ánimo.