Harto de las presiones de la prensa de chimentos, el primer ministro italiano admitió hoy haberse sometido a un tratamiento tricológico.
Es que, en los últimos días, el mandatario había aparecido en público con una insólita bandana, hecho que lo obligó a soportar todo tipo de críticas y burlas.
Además, el pañuelo tipo pirata con el que Berlusconi se cubría la cabeza estos días en la isla de Cerdeña, donde pasa sus vacaciones, dio pie a una serie de conjeturas de la prensa amarillista, que lo llevó a confesar el tratamiento.
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