La coreógrafa Elsa Agras, creadora y directora del Ballet 40/90, integrado por 40 mujeres que en la edad madura han decidido animarse a cumplir el sueño de subir a un escenario para bailar, presentará este sábado su nuevo espectáculo "Per vivere" en El Ombligo de la Luna.
"La característica principal que tiene la nueva propuesta es el humor -señaló la directora a la agencia Télam-. Nos reímos de todo de lo que uno puede reirse y, fundamentalmente, también un poco de nosotras mismas".
"Per vivere", que carece de un argumento desde el punto de vista formal, está estructurado en torno a un hilo conductor que va integrando los distintos momentos musicales.
"Sin embargo -se apresuró a aclarar Agras-, resulta muy ágil, no tiene el desarrollo pesado y moroso que suelen tener los elencos de diletantes. Es algo vital y muy sincero".
"Per vivere" está dividido en fragmentos en los que se plantean distintas situaciones con temas musicales de diversos estilos.
El espectáculo comienza con todo el grupo ingresando por la platea entre la gente, con mucho vigor, para subir finalmente al escenario.
"Por primera vez vamos a hacer funciones en un escenario y, en realidad, dudé bastante -confesó la coreógrafa- porque a mí me gusta mucho el contacto con la gente".
Y agregó casi a manera de declaración de principios: "Me parece muy saludable que las personas que bailan estén muy cerca de quienes miran y que los espectadores sientan que pueden estar en cualquiera de las dos partes. Para mí eso es muy importante".
"En este caso, me esforcé mucho para que esa conexión se produzca de todos modos, a pesar de la distancia que genera el escenario -enfatizó-. Y también me esforcé para que las compañeras del ballet compartan este sentimiento y puedan trasmitirlo a la platea".
La capacidad de lograr soltura y espontaneidad, sin descuidar cierta rigurosidad técnica, es una de las características del joven espíritu de Agras, que contagia dinamismo a las mujeres que integran el ballet, sin que la edad o la falta de formación previa signifiquen obstáculo alguno.
"Trabajamos mucho para lograr, dentro de la modestia y las características del grupo, buenas coreografías. Ahora que las coreografías están terminadas y trabajadas -reconoció-, llegó el momento de olvidarse de ellas y empezar a ver cómo comunicarnos con el espectador y disfrutar libremente".
En el espectáculo hay un poco de todo, desde un divertido rag de la película "El golpe" hasta un divertido chamamé con escobas, pasando por momento románticos y un número de tap.
En un momento, una integrante del ballet ubicada en la platea empieza a exclamar "cómo me hubiera gustado bailar" y duda si meterse o no, hasta que termina por integrarse al grupo.
De alguna manera, esta mujer representa a muchas que, sin haberse animado nunca a hacerlo, siempre soñaron con bailar y la vida no les dio la oportunidad.
"Es bastante emotivo ver a mujeres no tan jóvenes, capaces de soñar y animándose a mostrarse, superando temores y logrando divertirse", declaró Agras.
"En esta oportunidad aparece un solo hombre que baila un tango. Pero de ninguna manera los relegamos -enfatizó-, son ellos los que se autorrelegan".
Luego de pasar por el tango, un atrevido baile turco, un caballo que danza y un chamamé con gauchos de bombacha bataraza y escobas vestidas de paisanas, el espectáculo culmina con una original tarantela interpretada por las 40 integrantes del ballet.