Japón: violación de seguridad habría causado accidente nuclear

La Policía de Fukui, donde está la central de Mihama, sospecha de que la Kansai Electric Power, dueña de la planta, incumplió las normas básicas para recortar gastos

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La alarma sobre la seguridad nuclear en Japón saltó ayer tras conocerse que el accidente que ayer causó cuatro muertos en una central atómica del oeste del país pudo deberse a la negligencia de la empresa propietaria de la planta.

Un portavoz de la Jefatura de Policía de Fukui explicó a la prensa que las investigaciones se centran sobre la posible negligencia de la empresa, con resultado de muertes y heridos, indicó la agencia nipona Kyodo.

Según la prensa japonesa, KEPCO toleró durante mucho tiempo la existencia de problemas en una de las tuberías de la sala de turbinas donde se produjo el accidente y que pudo ser el origen de la fuga de vapor que mató a los cuatro obreros e hirió a siete más.

De estos siete trabajadores heridos, dos permanecen en condición crítica y tres muy graves.

Los ediciones vespertinas de hoy de los diarios Asahi, Mainichi, Yomiuri y Nihon Keizai indicaron que la empresa que opera la planta permitió que se siguiera utilizando una tubería corroída, que había ido perdiendo su espesor e incluso presentaba algún orificio en su superficie, por donde pudo salir el vapor que mató a los obreros.

El reactor número 3 de Mihama (a 340 kilómetros al oeste de Tokio) puede generar 826.000 kilovatios de energía, pero, según la agencia Kyodo, no se han llevado a cabo las inspecciones sónicas de rigor en sus tuberías de refrigeración en los 27 años que las instalaciones llevan en funcionamiento.

Tal y como reconoció el responsable del control de calidad de KEPCO, Koji Ebisuzaki, se esperaba realizar una inspección con ultrasonidos el próximo sábado, la primera desde 1976.

La empresa propietaria reconoció que el espesor de la tubería de refrigeración en la sala de turbinas donde se produjo el accidente de ayer se había reducido por la corrosión de 10 a 1,5 milímetros en estas casi tres décadas de operación.

Otras informaciones también apuntaron a la carencia de suficiente agua de refrigeración en la turbina del reactor, como causa del accidente. Además, según informaciones de la policía regional, KEPCO trató de reducir costes y tiempo ante la inminente revisión de seguridad prevista para este fin de semana y obligó a un grupo de 221 trabajadores a acondicionar las instalaciones del tercer reactor cuando éste estaba aún en marcha.

La normativa exige que los reactores nucleares se apaguen para los chequeos anuales, pero KEPCO pretendía reducir sus inevitables pérdidas al parar la planta durante la revisión haciendo que el reactor trabajara hasta el último momento.

Estas denuncias y los anteriores incidentes ocurridos con este reactor de Sihama y otras instalaciones atómicas del país han causado gran alarma en todo Japón, sobre todo entre grupos ecologistas.

Shaun Burnie, de la organización ecologista Greenpeace, afirmó que el suceso de Mihama "minará la confianza de la población en la industria nuclear japonesa, ya afectada por numerosos escándalos" por el ocultamiento de información.

El diario Nihon Keizai indicó que el aviso a la población cercana a la central de que había ocurrido un accidente tardó una hora en producirse y sólo cuando se supo que no se había producido ningún escape de radiación a la atmósfera.
Semejante secretismo se produjo también el pasado noviembre, cuando hubo un escape de refrigerante primario con material radiactivo en esa misma central, en el reactor número 2.

Los accidentes en Mihama se remontan ya a febrero de 1991, cuando se rompió una tubería en un generador de vapor del reactor número 2 y se filtraron 55 toneladas de agua radiactiva del sistema principal de refrigeración.
Según Burnie, "a la par que envejecen las centrales nucleares japonesas, aumenta el riesgo de accidentes".

Japón produce en 52 reactores de 18 centrales repartidas por todo el país cerca del 35 por ciento de sus necesidades eléctricas, es decir unos 45,7 millones de kilovatios de electricidad.

El accidente nuclear más grave ocurrido hasta ahora en Japón sucedió en septiembre de 1999 en Tokaimura, a sólo cien kilómetros de Tokio. Ese suceso se produjo por el descuido de unos operarios que mezclaron incorrectamente materiales radiactivos y produjeron una fisión nuclear incontrolada. La radiación que se desprendió entonces afectó a 663 personas, entre trabajadores, personal médico, policías, bomberos y habitantes de esa zona.

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