Sabido es que Juan Domingo Perón quedó enamorado del modelo estatal español de la televisión durante sus días en Puerta de Hierro y que era su idea trasladarlo a la Argentina.
Pero un acontecimiento inesperado le impidió realizarlo. Perón murió el 1º de julio de 1974 y sólo un mes después, su sucesora ordenó estatizar los canales 9, 11 y 13. Sin una planificación previa, la decisión de María Estela Martínez resultó en un fracaso.
El 22 de julio de 1974 se tomaron por la fuerza los canales 11 y 9. A los legítimos dueños se les ?recomendó? vender sus compañías. Pero, en algunos casos, los tiempos del Estado son extremadamente cortos. Así que el 1º de agosto se puso en funciones, con plena potestad, al animador Juan Carlos Mareco al frente de Canal 9; al movilero (y yerno de López Rega) Jorge Conti, en el 11, y al periodista Omar Gómez Sánchez, en el 13.
Fin de fiesta
Durante el poco tiempo que el peronismo gobernó, la televisión estuvo dominada por el lopezrreguismo y más tarde, tras su caída en 1975, los sindicatos retomaron la posta.
Llegada la última dictadura, las FF.AA. se repartieron los canales. Así, la Armada se quedó con el 13, Aeronáutica con el 11 y el Ejército con el 9 y el 7.
Sin embargo, la reaparición de la democracia en 1983 no cambió mucho el panorama. Es que Enrique Nosiglia dominaba el 13, Leopoldo Moreau el 11 y en ATC desfilaban las diversas corrientes del radicalismo.
Por ese entonces, Alejandro Romay, al frente de Canal 9 desde mayo de 1984, ganaba en la pantalla por amplio margen.
Sin embargo, en 1990, Carlos Menem volvió a privatizar los canales 11 y 13, mientras que ATC fue mantenido en las manos del Estado.
Hasta hoy, todos los intentos por levantar la audiencia del canal estatal fueron en vano. Desde que Kirchner asumió el gobierno, Ana de Skalon no supo separar la programación de las ideas afines al oficialismo, aunque en la gerencia artística, Leonardo Bechini, busca programas de ficción y shows más comerciales.
En síntesis, 30 años de idas y vueltas. Tres décadas sin planes independientes... treinta años sin mirar qué está pasando en el mundo.