Cómo planificar una velada romántica

Tanto para el hombre como para la mujer, una comida puede ser la forma más eficaz para conquistar un corazón o recomponer el romance y la pasión.Música, escena, comida y actitud son esenciales para despertar el interés del otro

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Una cena romántica puede ser el motivo ideal para incitar la pasión, el romance y el placer. La comida, ya sea en casa o en una salida, es el momento de conquista ?en el caso de amantes novatos- o de reconquista del amor, en una pareja consolidada.

?Nadie puede ser sensato con el estómago vacío?, afirmaba George Eliot, el seudónimo elegido por la novelista inglesa Mary Ann Evans. En las fantasías de todo hombre y mujer, nada como degustar comida digna de un gourmet.

El primer paso será, entonces, determinar la gastronomía que mediará entre la pareja. En la cocina oriental, se relacionaba la energía sexual con el consumo de hierbas aromáticas y con algunos productos de mar tales como las ostras.
 
A lo largo de la historia, desde cocineros de los reyes de España hasta el famoso Casanova, que organizaba sus " banquetes eróticos", consideraron que hay alimentos que pueden ser estimulantes para el desarrollo del acto amatorio.

Para la ciencia, no existen alimentos "afrodisíacos", pero reconoce que las frutas secas y las raíces contienen vitamina E que actúa como estimulante del sistema reproductor.

Lujuria, pasión y deseo, ingredientes de la imaginación

"Te mataré Ramírez" es un restaurante, con sedes en Palermo y en San Isidro, que hace de la comida afrodisíaca su leit motiv. Fabián Bendramini, gerente general del restó, explica que si bien la cocina del lugar es cocina de autor, desde los nombres de los platos hasta los shows que ofrecen cada noche son parte de un concepto que ?vehicula fantasías?.
 
Desde las luces, bajas, las cortinas pesadas de chiffon hasta los textos de poesía erótica que se leen en el escenario tienen un objetivo principal: ?proponer, desde lo visual, lo olfativo y lo gustativo, una vía para despertar la imaginación, el más poderoso de los afrodisíacos?, define el gerente.

Bendramini asegura que la idea no es caer ni en lo chabacano, lo pornográfico ni tampoco en lo pacato. Así, la pareja es el  protagonista y ahí comienza la seducción mutua.

En una salida de a dos, se trata de lograr estímulos sobre el romance y el erotismo. Como asegura Bendramini, se trata de una propuesta lúdica: hay música, luces y bebidas que arman la escena para el acompañamiento ardiente de la pareja. Así, los platos tienen nombres extravagantes como ?la vertiente inagotable de tu deseo? o ?cóctel de cielo y lujuria?.

Pero el romance va más allá del plato y la bebida. Epícteto, representante del estoicismo romano, aseguraba que ?lo importante no es lo que se come, sino cómo se come?.

Eugenia de Chikoff, experta en buenos modales y protocolo, explica la decoración ideal para una comida que, guardando las buenas costumbres, abre la puerta para el amor y la intimidad: ?la mesa debe estar vestida a la inglesa.  El mantel debe ser blanco, bordado y debajo de él, un moletón sobre la mesa?.
 
Chikkof explica la disposición de los platos: un posaplatos, un plato playo y si es necesario, un plato hondo para caldo. A la derecha se colocarán los cuchillos, el cubierto para el pescado y la cuchara para el caldo. A la izquierda irán los tenedores. En la cabecera del plato irán los cubiertos para el postre y más adelante, un platillo con tres rulos de manteca. También se colocará un platillo para el pan.

La entendida explica el armado de la mesa si uno de los miembros de la pareja quiere agasajar y por qué no, despertar sentimientos pasionarios, al otro. ?A la derecha del posaplatos estarán el salero y el pimentero. Además, si el caldo es el primer plato, convendrá poner un vasito de jerez. Si la entrada es un coctel de langostinos o centolla, será grapa, vodka, un alcohol blanco?, agrega la experta.

Pero la mesa no es el único elemento. Hay tres consejos básicos que el anfitrión, antes de recibir a su agasajado, debe tener en cuenta. Primero, en el centro de la mesa nunca debe haber flores; ?las flores son cadáveres?, grafica Chikoff. Lo mejor es colocarlas en los distintos rincones de la casa. Las luces de la casa, preferiblemente con pantallas, se agregarán a los candeleros que sí estarán en la mesa. Las velas deberán ser del mismo tono que el mantel.

Buenos modales y vestimenta, dos imprescindibles
Tanto para el hombre como para la mujer que ofician de anfitriones, lo principal son la dulzura, la atención. Acercar la silla a la dama es un clásico. ¿Qué ocurre si la mujer es la anfitriona? La mejor y protocolar manera de seducir es desdoblar la servilleta, que estará en el regazo, iniciar primero la comida y finalizar última. Nunca mirar la silla ni arreglarse al pollera: son signos de incomodidad.

Salidas en pareja: camino a la conquista
Eugenia de Chikoff recuerda a INFOBAE.com algunos tips básicos de la actitud que deben conservar los tortolitos en un restaurant: ?la dama nunca se dirige al mozo; es el hombre quien ordena la comida. Tampoco debe llevar reloj: es un signo de inconformidad. El hombre es quien lleva el reloj?. Además, ambos podrán brindar pero nunca chocar las copas?.

La vestimenta también es importante: según la entendida en protocolo, lo ideal para la mujer es una falda semilarga y un tapado de paño, terciopelo o piel. En los pies, tacos altos pero no aguja, que estropea el pie. El hombre quedará bien vestido con un traje oscuro cruzado, gemelos en la camisa y zapatos bien lustrados. ?Ni el hombre ni la mujer vestirán de marrón después de las siete de la tarde?, asegura Chikoff.

Entonces, la vestimenta, la decoración, la música, la comida y hasta la actitud pueden estimular los deseos más profundos y oficiar como disparadores de sentimientos. Todos los detalles serán importantes y afrodisíacos. Porque, como dice Isabel Allende en su libro Afrodita, afrodisíaco es ?cualquier sustancia o actividad que aguijonea el deseo amoroso. Algunos tienen fundamento científico, pero la mayoría actúan por impulso de la imaginación?.