Alemania: Manifestantes perturban Jura de Bandera

El recordatorio a los conspiradores del 20 de julio de 1944, que fracasaron en su intento de asesinar a Adolf Hitler, fue ofuscado por unos 500 activistas, dos de los cuales entraron en el cuartel donde se celebraba el acto con credenciales de prensa

Los dos hombres recorrieron corriendo parte del patio del cuartel, gritando que había que desmantelar la Bundeswehr (Ejército alemán), antes de ser detenidos por la policía.

Entre 450 y 500 personas, según informaciones de la policía, se manifestaron hoy contra la Jura de Bandera al grito de "Das Schwoeren stoeren" (perturbar la jura) y respondiendo a una convocatoria de un grupo que lucha por la abolición del servicio militar y civil en Alemania.

Este tipo de protestas se repiten cada año en la Jura de Bandera solemne, y no es la primera vez que unos manifestantes logran 'colarse' en la ceremonia.

El homenaje a los conspiradores del 20 de julio de 1944, que fracasaron en su intento de asesinar a Adolf Hitler, se extendió hoy a la valentía del conjunto de la resistencia en Alemania y en la Europa ocupada, sin ocultar su impotencia para acabar con el régimen nacionalsocialista.

El acto conmemorativo de los primeros sesenta años del intento de asesinato del dictador en su cuartel general de Prusia Oriental se celebró en el patio del Bendlerblock, actual sede del Ministerio de Defensa donde fueron ejecutados algunos de los conspiradores.

El canciller alemán, Gerhard Schroeder, recordó a los conspiradores del 20 de julio y se refirió a renglón seguido a que "la resistencia contra el dominio del terror no empezó en 1944, cuando la derrota de la Alemania de Hitler en la guerra ya estaba sellada", un mes después del desembarco aliado en Normandía.

Formaron parte de esa resistencia "socialdemócratas e intelectuales burgueses, comunistas y cristianos" que en muchos casos pagaron con la vida sus actividades clandestinas, rememoró.

El canciller se refirió en concreto a Georg Elser, autor de un atentado fallido contra Hitler en 1939, el grupo de la "Rosa Blanca" de los hermanos Hans y Sophie Scholl y el prepósito capitular Bernhard Lichtenberg, quien rezaba en público en Berlín por los judíos y los presos de los campos de concentración.

Hitler tuvo una "suerte demoníaca" al salir ileso de numerosos intentos de asesinato, recordó Schroeder citando a Ian Kershaw, uno de los biógrafos del dictador de mayor renombre.

Más allá de esa "suerte", también es cierto que la resistencia se limitó a "grupos aislados y pequeños", pues "en la sociedad totalitaria del nacionalsocialismo no se pudo formar una amplia resistencia popular patriótica", señaló.

"No hubo en Alemania una resistencia común, coordinada y apoyada por amplias capas de la sociedad", insistió.

En el caso del coronel del Estado Mayor Claus Schenk von Stauffenberg, quien puso la bomba que debía matar a Hitler hace hoy sesenta años, y de sus cómplices, se trataba de un grupo que "sufría la contradicción de tener que enfrentarse por patriotismo a lo que aún muchos consideraban el interés nacional", aseveró.

Schroeder vinculó su homenaje a los conspiradores con la revuelta de Varsovia, el 1 de agosto de 1944, porque también los luchadores de la resistencia polaca "sabían que no podían acabar solos con los ocupantes alemanes".

Ante esos dos acontecimientos históricos, el jefe del gobierno alemán consideró que "Europa tiene hoy buenos motivos para entender esas dos fechas como signos llameantes en el camino hacia una comunidad europea de valores y rendirles homenaje".

Los hombres del 20 de julio de 1944 dieron testimonio de la "otra Alemania", representada por una "tradición" marcada por elementos "cristianos y humanistas", por el espíritu de la Ilustración o por las "virtudes prusianas", manifestó el canciller.

Asimismo, la "herencia" de los miembros de la resistencia permaneció viva en la Alemania comunista, a pesar de que algunos de sus dirigentes "difamaron" al grupo de Stauffenberg como "fuerzas reaccionarias", recordó.

La "Operación valquiria", como se llamó la conspiración de Stauffenberg y varios oficiales de la Wehrmacht -muchos desencantados con el desarrollo de la guerra, algunos horrorizados por el exterminio judío- pretendía establecer una dictadura militar provisional y regresar más tarde a un estado de derecho.

Con el homenaje de hoy y el enorme interés que ha despertado la efemérides, Alemania parece haberse puesto de acuerdo para recordar a Stauffenberg y el resto de conjurados ante todo como héroes, a pesar de que muchos de ellos fueron cómplices y autores materiales de la barbarie nazi.

Las ceremonias conmemorativas continuarán esta tarde con una solemne Jura de Bandera, en la que participará el primer ministro holandés, Jan Peter Balkenende, en representación de un país que fue víctima del expansionismo nazi y en señal de reconciliación.

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