Las personas que no puedan permanecer alejadas de un solarium con camas solares es muy probable que hayan desarrollado un peligroso hábito: adicción a los rayos ultravioletas.
Así lo afirma un estudio científico publicado por la revista de la Academia Americana de Dermatología (Journal of the American Academy of Dermatology), que revela que la exposición a la luz ultravioleta (UV) provocaría cierta habilidad para estimular el humor.
?El estudio se refiere al placer que provocan los rayos UV en el organismo humano. Quienes lo experimentan quieren sentirlo más a menudo. Esta adicción tiene que ver con el verse y sentirse bien. Pero alguien que toma tres sesiones semanales de cama solar por un tiempo prolongado es un candidato seguro al cáncer de piel?, explicó a InfoBAE. com la doctora Rebeca Rubinson, coordinadora de la Campaña Nacional de Prevención del Cáncer de Piel y miembro de la American Academy of Dermatology.
"No sólo el bronceado, sino también este efecto sobre el humor, es lo que hace que las personas vuelvan a utilizar este sistema", manifestó por su parte el autor del estudio, Steven Feldman, profesor en Dermatología, Patología y Ciencias de la Salud Pública de la Escuela de Medicina de la Universidad de Wake Forest.
Conductas adictivas
Durante la investigación se les ofreció a las personas la posibilidad de optar entre camas solares con rayos ultravioletas o camas impostoras que no tenían esta particularidad, y la mayoría optó por las camas con rayos UV, a pesar de que las dos versiones fueran similares.
En la investigación, Feldman evaluó a 14 personas, 1 hombre y 13 mujeres, entre 18 y 45 años, que asistían a estos salones por lo menos dos veces a la semana. Dividieron el tiempo de la misma manera, entre las camas que emitían rayos UV y las que no. El humor de las personas era medido antes y después de la exposición.
Finalmente se los invitó a una tercera sesión los viernes, que se sumaría a la que ya tomaban los lunes y miércoles, y se les ofreció la misma opción de las camas solares.
"Doce de los 14 volvieron el viernes -explicó Feldman- de los 12, 11 (el 92 por ciento) optó por las camas con UV que, a su vez, fueron reforzadas".
Las personas aseguraron que esas habían sido las camas que más las habían relajado. "Esta es la cama en donde mi estrés desapareció", manifestó un paciente.
Feldman supone que la liberación de endorfinas, que son químicos emitidos por el cerebro cuando el cuerpo realiza ejercicio y que dan una sensación de bienestar, puede también darse cuando el cuerpo está expuesto a los rayos ultravioletas. Previo a estas conclusiones los estudios de laboratorio ya habían demostrado la liberación de endorfinas con la exposición a los rayos ultravioletas.
El estudio refleja el conocimiento tradicional sobre el tema que tienen los dermatólogos, pero ofrece un giro en el potencial efecto de los rayos UV en el estimulo frente al humor.
Envejecimiento prematuro
La dermatóloga argentina Dra. Luciana Cúneo, médica del Centro de Investigación Dermatológica Chouela, explicó por su parte que "existen diferentes tipos de camas solares. Las ultravioletas tienen UVA, entonces no se ve el efecto inmediato que uno distingue luego de la exposición al sol como consecuencia del UVB, pero a largo plazo los UVA producen los mismos efectos que el sol: ya sea fotoenvejecimiento, manchas y hasta cáncer de piel".
"Las camas solares se toman durante todo el año, que es hasta más tiempo que el que uno pasa expuesto al sol y son muy potentes, es como tomar sol durante las peores horas", concluyó.
La radiación de los rayos UV provoca mutaciones y puede derivar en cáncer de piel de acuerdo con la Fundación contra el Cáncer de Piel (Skin Cancer Foundation). La exposición a la radiación de la cama solar puede ser más riesgosa que la exposición al sol.