El Gobierno holandés asumió ayer la presidencia de la UE con la idea de imponer un ritmo de eficacia y pragmatismo que acelere las reformas económicas, ajuste los presupuestos y ofrezca una respuesta "bien meditada" a la candidatura de Turquía.
Según responsables del Gobierno holandés, su proyecto para este semestre tiene un "corte pragmático", con el objetivo de impulsar los asuntos corrientes de la agenda europea después de una presidencia irlandesa marcada por la aprobación de la Constitución europea.
"Si hay algo que Europa no necesita, es que la presidencia entrante la cargue con un fardo de temas nuevos", ha subrayado el primer ministro holandés y nuevo presidente del Consejo Europeo, Jan Peter Balkenende, un conservador de 48 años con una reconocida imagen de gestor.
El lema de la presidencia -"Europa: bastante importante"-, pretende reflejar esta filosofía de realismo desnudo de retórica europeísta, al tiempo que replica a los emergentes partidos euroescépticos.
En esta línea, Balkenende ha prometido concentrar el trabajo del semestre en lo que considera "temas centrales" para la ciudadanía, como el "restablecer la salud de la economía europea", incrementar su "seguridad" y preparar la "próxima ampliación".
En materia económica, la presidencia holandesa promoverá las reformas estructurales y la eliminación de obstáculos al comercio de servicios en el mercado común, al tiempo que preparará la revisión política de la agenda de Lisboa prevista para la primavera de 2005.
Desde la primera reunión de ministros de Economía y Finanzas (Ecofin), el próximo 5 de julio, el titular holandés Gerrit Zalm intentará también lanzar el debate sobre las próximas perspectivas financieras de la UE (2007-2013).
Holanda es, junto a Francia, Alemania, Reino Unido o Suecia, uno de los contribuyentes netos al presupuesto de la UE, partidario de rebajar el techo presupuestario comunitario del 1,24 al 1 por ciento del Producto Interior Bruto de la UE, en contra de la opinión de la CE y de los países receptores de fondos como España.
El objetivo de La Haya es que los 25 sienten durante su mandato sólo "las directrices y principios" del futuro marco presupuestario, con la idea de que los términos finales del mismo se acuerden en 2005.
Además, Zalm, firme partidario del rigor fiscal y del cumplimiento estricto del Pacto de Estabilidad y Crecimiento de la UE, deberá tratar también la reforma de este instrumento de control, y los procedimientos de déficit excesivo abiertos a Francia, Alemania, Italia o Polonia.
En el ámbito de la seguridad, Holanda buscará propiciar un "mejor intercambio de información" y crear un "mercado común de decisiones judiciales", para combatir a los "criminales y terroristas", que, según recordó Balkenende, "no entienden de fronteras".
Asimismo, intentará que la UE dé "pasos significativos hacia una política común de asilo, inmigración e integración".
En noviembre, la Unión tiene previsto dotarse de un nuevo plan plurianual sobre Libertad, Seguridad y Justicia, para dar continuidad al plan aprobado en Tampere (Finlandia) en 1999.
En cuanto a la ampliación, la nueva presidencia continuará las negociaciones con Rumanía y Bulgaria, cuya adhesión está prevista para 2007, y buscará que el Consejo Europeo adopte en diciembre "una decisión bien razonada" y "sólida" sobre la posible apertura de negociaciones con Turquía.
Sobre este punto, Balkenende recordó ayer que la decisión del Consejo Europeo deberá basarse en el informe de evaluación de la Comisión Europea del próximo octubre pero puntualizó que Holanda exigirá a Turquía un cumplimiento "estricto" de la serie de criterios económicos y políticos necesarios para la adhesión.
Balkenende prometió también esforzarse para hacer de la UE "una fuerza más efectiva" en la escena internacional y avanzó que se organizarán una serie de "conferencias" sobre los "valores de la UE" entre los que citó la diversidad, tolerancia, justicia y solidaridad.