"Hay signos evidentes de un ajuste de cuentas", dijo Angel Dono, jefe de la comisaría 2ª de San Isidro. El crimen ostentaría el sello de la mafia china.
Las víctimas, no identificadas todavía, eran personas de entre 40 y 45 años. Algunos vecinos contaron que el matrimonio había llegado desde Hong Kong hace más de diez años.
Los cuerpos fueron descubiertos por un empleado que llegó a las 7 de la mañana para empezar su tarea. El local queda en Hipólito Yrigoyen 237, una zona repleta de negocios.
El empleado encontró los cadáveres cuando fue hasta la casa de los dueños, detrás del local. Luego llamó a la comisaría, que queda a la vuelta del supermercado.
La Policía descartó enseguida la posibilidad del robo con final trágico. En el local aparecieron unos $6.000. Además, la mercadería se encontraba intacta en las góndolas.La puerta de entrada no tenía signos de haber sido forzada.
El otro elemento que completaba la escena del crimen era una almohada el asesino habría utilizado como silenciador. Ninguno de los vecinos escuchó los disparos ni otros ruidos sospechosos.
El matrimonio asesinado tenía dos hijos chicos. La familia se había instalado en Martínez hace un año. Antes tenía un restorán en la Capital.
La investigación del caso arrancó con problemas. "Todavía no tenemos los nombres, la nacionalidad ni las edades de las víctimas. Debemos esperar a las declaraciones de los familiares directos, porque en casos como éstos es más difícil tener certeza de los datos, sobre todo por las trabas del idioma".