La demolición del mítico estadio inglés de fútbol de Wembley comenzó como primer paso de una tarea que permitirá luego la construcción en el mismo lugar de un nuevo escenario, el más costoso del mundo, ya que se invertirán en él unos 1.400 millones de dólares.
La Asociación del fútbol inglés (FA) solicitó a la empresa australiana Multiplex que se encargue de demoler el estadio y luego lleve a cabo la construcción de uno nuevo.
Dicha compañía se encargó de levantar el estadio olímpico de Sydney para los Juegos del año 2000.
El trabajo de demolición de Wembley podría tomar seis meses, las torres serán probablemente la última parte del estadio que se destruya, y el nuevo estadio deberá estar terminado para los primeros meses de 2006.
El nuevo estadio tendrá capacidad para 90.000 personas y contará además con una pista atlética retráctil y un arco "triunfal", en lugar de las dos torres que estaban en el viejo Wembley.
La construcción de este nuevo estadio generó polémicas en el transcurso de los últimos siete años, desde que el Ministerio de Deportes pidió tener un lugar para que se presente el seleccionado nacional de fútbol.
Los altos costos serán cubiertos en parte por la FA, préstamos del banco alemán Westdeutsche Landesbank, la Lotería Nacional, el gobierno inglés, la comuna londinense y un grupo patrocinador.
Asimismo las autoridades de Wembley utilizarán las ruinas del estadio para construir miles de pequeñas "torres gemelas", que serán reproducciones en miniatura de las del estadio y saldrán a la venta para los fanáticos del fútbol.
La FA espera generar ingresos de alrededor de un millón y medio de dólares con la venta de dichos souvenirs por Internet.
Museos de fútbol y adinerados fanáticos realizaron ofertas para comprar las torres intactas, pero el costo de traslado de estas fue estimado en unos 31 millones de dólares, por lo que la idea fue descartada.
Partes del viejo estadio fueron vendidas a coleccionistas que compraron hierba, postes de los arcos, accesorios de los vestuarios y partes del palco Real.