Sólo 20 segundos, nada y todo, separaron al seleccionado argentino de básquet de un campeonato mundial por el cual había superado unos cuantos contratiempos. Aflojó en los últimos cinco minutos. En el suplementario.
Errores propios y un par de fallos erróneos de los árbitros destrozaron las ilusiones de los muchachos de Rubén Magnano. Yugoslavia se encargó de bajarnos las manos cuando estaban cerca del cielo.
Pero hay que pasarle el resaltador a este trabajo de la Argentina en el Campeonato Mundial de Básquet. !Fue Sub-Campeón! Mostró inteligencia en el juego, una defensa espectacular, jugadores de altísimo nivel, una flor de victoria ante el Dream Team estadounidense (fueron los primeros y eso quedará en la historia de este deporte) y se colgaron una medalla. La de Plata. Y brilla.
Después de aquel Mundial de 1950 en el Luna Park que Argentina ganó de la mano de Furlong, está fue la actuación más descollante de un equipo albiceleste a nivel internacional. Más allá que este sea otro básquet. Argentina (sin su máxima figura Emannuel Ginóbili, lesionado, que entró recién a dos minutos del final del tercer cuarto) salió a jugarle de igual a igual a Yugoslavia, un equipo que en este Mundial fue de menor a mayor.
El partido empezó a todo trapo. Argentina estaba fina en el ataque, pero se complicaba en defensa. Había un ida y vuelta a todo vapor con altísimo goleo y sin fallas en los primeros 5 minutos. De a poco, los europeos marcaron hacia el final del cuarto inicial mínimas diferencias porque Vujanic y Koturovic hicieron estragos y llevaron a Yugoslavia a la victoria 24-19.a En el arranque del segundo, Magnano le metió mano al equipo y mandó a la cancha a Alejandro Montecchia y Leandro Palladino, buscó ataques rápidos y juego exterior. Y lo consiguió. Con la receta de defender duro y contraatacar con justeza.
Pero cuando parecía que se podía tomar una luz de ventaja, Montecchia le cometió una falta a Jaric. Protestó, le cobraron un técnico y tuvo que salir por haberse cargado de faltas (cuatro, enseguida también se cargó Scola). Y Yugoslavia no perdonó y después de estar abajo 29-32 (Argentina levantó un 21-27) cerró el cuarto ganando 41-39, con los argentinos sufriendo en los libres con un 50% de efectividad hasta ese momento.
El tercer cuarto arrancó a la perfección para la Selección. Tal vez el mejor momento para los de Magnano. Un par de buenas defensas le permitieron salir en contraataque y, con un doble de Palladino y un libre de Wolkowysky, se puso otra vez al frente en el marcador (42-41). Y las distancias se extendieron porque volvió a decir a marcar Oberto (9 puntos en el tercer parcial). El cordobés se puso el equipo al hombro en la faz ofensiva, anotó cuatro puntos seguidos, más un doble de Wolkowyski para sacar diez de ventaja (53-43). En el cuarto parcial, Yugoslavia salía decidido a ganar el partido basándose en los triples.
Puso en cancha a uno solo jugador con altura, con la intención de explotar al máximo el juego exterior. Eso le trajo problemas para defender en el poste bajo. Argentina utilizó a sus hombres altos para anotar y mantener las diferencias. Cuando Oberto puso el partido 73-66, parecía que Yugoslavia estaba muerto, pero Bodiroga lo resucitó. El alero marcó cinco puntos seguidos y puso a su equipo tres abajo. Esto hizo que Magnano tenga que pedir un minuto para tratar de que no se le escape el juego. Pero Sconochini falló y Bodiroga, con un doble, puso el 74-73. La posesión era de Argentina a falta de 30 segundos para el cierre. Le llegó la pelota a Oberto y le cometieron falta. El pivote metió un solo libre y la ventaja era de dos (75-73). Dos libres de Bodiroga igualaron la final.
Argentina falló en la reposición, perdió la pelota y Scola cortó con falta. Divac erró sus dos lanzamientos. Sconochini tuvo en sus manos la última pelota del encuentro. Penetró y falló. En el tiempo adicional, el equipo argentino se mostró muy errático y Yugoslavia hizo pesar su experiencia. Un triple del NBA Stojakovic les dio a los europeos una ventaja de tres (78-75) a falta de menos de tres minutos para el cierre de la final, y Argentina, que erró desde afuera con Sconochini, Montecchia y Nocioni, dejó su última chance.
Sensación
El alero del seleccionado argentino Emanuel Ginóbili sostuvo ayer que tiene la "leve sensación" que sufrieron un "robo" en las jugadas decisivas de la final del mundial que perdieron ante Yugoslavia (77-84) en tiempo suplementario.
"Tengo la leve sensación de que nos robaron un poco y que te roben un oro es lo peor que te puede pasar. Te da impotencia y es una lástima total, aunque estoy orgulloso por todo", sostuvo el nuevo jugador de San Antonio Spurs, con un futuro promisorio en la NBA.
Ginóbili, quien sufrió en la semifinal ante Alemania un esguince en el tobillo derecho, solamente jugó doce minutos sin anotar puntos en la final ante los yugoslavos y se lo notó con muchas dificultades para moverse en la cancha.
"No me la podía perder del todo. Hacía tres años que no me perdía un sólo partido por lesión y me pasó justo ahora. Le había dicho a Rubén (Magnano) que podía contar conmigo si me necesitaba. No tenía la capacidad para hacer una finta, saltar o ir al aro, pero intenté ayudar a mis compañeros", agregó Ginóbili.
De todas maneras, el bahiense consideró que la medalla de plata superó las expectativas que tenía el grupo antes de la competencia.
"El camino fue glorioso y sabemos que lo que conseguimos fue muy grande. Estoy orgulloso por lo que dejaron mis compañeros en cada partido", remarcó.
Oberto, la figura
El pivote Fabricio Oberto, con 26 puntos y 10 rebotes, se erigió en la gran figura del seleccionado argentino de básquetbol que esta tarde perdió ante Yugoslavia por 82 a 75, en la final del 14to. Campeonato Mundial de Indianápolis. También cumplieron buen desempeño los otros dos internos: Rubén Wolkowyski y Luis Scola, quienes se 'fajaron' con los hombres altos yugoslavos.
Esta es la actuación individual de los jugadores argentinos:
Fabricio Oberto (10 puntos): La gran figura, porque impuso su presencia en la zona pintada, le ganó toda la tarde el duelo a Vlade Divac, Dejan Tomasevic y Dejan Kuturovic. En defensa fue una muralla.
Luis Scola (8): Luchó siempre dando ventajas de altura, pero con su potencia ganó muchas veces y concretó puntos importantes.
Rubén Wolkowyski (7): Los minutos que estuvo en cancha tuvo buen desempeño, sobre todo en defensa, donde le puso un candado a la 'torres' yugoslavas.
Juan Sánchez (6): Condujo con acierto al equipo, aunque en defensa dio algunas ventajas. Metió un triple que estiró a ocho puntos la diferencia cuando faltaban 4 minutos y parecían casi definitorios.
Hugo Sconochini (3): Jugó su más flojo partido, especialmente en el último cuarto y en el suplementario, cuando tomó tiros apresurados, especialmente de tres puntos.
Leandro Palladino (6): Fue la vía de gol con los tiros de media distancia, metiendo dos triples fundamentales para evitar que los yugoslavos se escaparan en el marcador.
Andrés Nocioni (4): No fue el revulsivo de otros partidos, como contra Brasil. Estuvo desacertado en ataque y en defensa dio ventajas.
Alejandro Montecchia (4): Estuvo impreciso en el armado del equipo. Además cometió una falta y protestó, le cobraron técnico y con cuatro infracciones estuvo condicionado para volver a jugar.
La estrella Emanuel Ginóbili no estaba para jugar, pero Rubén Magnano lo incluyó para ver si podía darle gol en esos momentos a la ineficaz ofensiva argentina. No gravitó para nada, ya que le costaba desplazarse por el rectángulo de juego.
También jugaron Gabriel Fernández y Lucas Victoriano, pero estuvieron pocos minutos en cancha como para ser juzgados, mientras que el entrenador no utilizó a Leonardo Gutiérrez.
En Yugoslavia, el polifuncional Dejan Bodiroga (10), apareció en toda su dimensión en el último cuarto, ganando en el uno contra uno o 'clavando' lanzamientos importantes. Fue el responsable de que los europeos lograran el pentacampeonato. Del resto, aunque con intermitencias, el más destacado fue el alero de los Sacramento Kings, Pedrag Stojakovic (8), quien no brilló como en otros partidos pero fue gravitante con sus conversiones en los cinco minutos del alargue.
El arbitraje del griego Nikos Piziltkas y el dominicano Reynaldo Mercedes fue discreto, pero el primero tuvo gran incidencia en el resultado, ya que no cobró una clara falta cometida a Hugo Sconochini cuando expiraban los 40 minutos.