La historia del piloto de la aeronave que protagonizó el accidente aéreo es realmente impactante. Miguel Quiroga piloteaba el avión Lamia que se estrelló en Colombia, causando la muerte de 71 personas, entre ellas jugadores, integrantes del cuerpo técnico y dirigentes del club Chapecoense. También, junto a los tripulantes, se encontraban invitados y periodistas.

Tenía apenas un año cuando en 1963 su padre Orlando Quiroga, también piloto, perdía la vida en un accidente aéreo. El ciclo fatal se repite cinco décadas después, porque Miguel acaba de dejar a tres hijos, entre ellos una beba de tres meses.

Al igual que Orlando, Miguel compartía la pasión por el aire y el fútbol. Al morir su padre, el estadio Caravani, una pequeña ciudad de Bolivia incrustada en el occidente del país, fue bautizado con su nombre: "Estadio Olímpico Orlando Quiroga". Se desconoce información acerca de las causas del accidente.

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Sí hay más datos de Miguel Quiroga, quien era un experimentado piloto, ex oficial de la Fuerza Aérea Boliviana (FAB). Se casó con una de las hijas del ex senador opositor boliviano Roger Pinto. "Su familia se encuentra destrozada por la noticia", dijo a la agencia EFE Marco Julio, una persona allegada al dirigente político que vive en Brasilia.

La misma fuente confirma que Quiroga tuvo tres hijos con Daniela Pinto, un varón de 13 años, una niña de 9 y otra de tres meses. Milena, una de sus primas, contó en una nota brindada al diario británico Daily Mail, que el piloto que sufrió el accidente en Colombia "estudió obsesivamente para ser como su padre".

Su padre sufrió un accidente cuando él era un bebé, pero Miguel siempre quiso seguir esta carrera

"Su padre sufrió un accidente cuando él era un bebé, pero Miguel siempre quiso seguir esta carrera", señaló la mujer. Incluso, hace poco más de un año, el mismo piloto confesó en diálogo con Los Tiempos que "es una cuestión de genética".

El diario, que también destacó el sitio web Semana, informó que Miguel llegó al rango de 'aviador oficial' antes de iniciar una carrera en vuelos comerciales. Y que era copropietario de la Corporación Lamia, donde también comandó aviones con vuelos a Europa y otras partes del mundo.

Luego de 53 años, el ciclo los une en la fatalidad. Padre e hijo pierden la vida siendo pilotos, y con el fútbol a su lado.

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