Venezuela suma 4.734 muertos por el doble terremoto del 24 de junio, casi tres semanas después de que dos sismos consecutivos de magnitud 7,2 y 7,5 devastaran el norte del país. La cifra incorpora 173 nuevos fallecimientos respecto al balance anterior, según informó Jorge Rodríguez, presidente del Parlamento venezolano, a través de su cuenta de Telegram.
El número de heridos se mantiene en 16.740, aunque Rodríguez precisó que la mayoría ya recibió el alta médica. Las personas que quedaron sin vivienda ascienden a 17.907, mientras que 20.903 se encuentran distribuidas en 107 campamentos transitorios habilitados en Caracas y estados aledaños.
Las autoridades venezolanas han evitado pronunciarse sobre desaparecidos. La Organización de las Naciones Unidas (ONU) estima que esa cifra podría alcanzar los 50.000, en lo que organismos internacionales consideran uno de los peores terremotos registrados en América Latina.
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El doble sismo afectó más de 800 edificios, de los cuales 190 colapsaron. El estado costero La Guaira, vecino de la capital y zona de mayor impacto, concentra la mayor parte de los damnificados, quienes se instalaron en estadios, canchas, plazas e incluso aceras, donde voluntarios brindan atención médica y distribuyen alimentos.
Desde el 24 de junio se han registrado 1.275 réplicas. La más reciente de magnitud perceptible ocurrió el viernes, cuando un sismo de 3,9 se produjo a 10 kilómetros al noreste de Naiguatá, en La Guaira, provocando pánico y evacuaciones preventivas en edificios.
El Gobierno informó haber atendido a 128.324 familias y a 33.652 pacientes, sin especificar las condiciones ni los plazos de esa asistencia. Decenas de personas continúan buscando restos de familiares entre los escombros, mientras retroexcavadoras avanzan en las labores de remoción.
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Las autoridades iniciaron el fin de semana un censo biométrico para cuantificar las necesidades habitacionales, estimadas en unas 25.000 unidades. Rodríguez anunció el sábado que la jefa de Estado, Delcy Rodríguez, entregaría las primeras 200 viviendas durante esta semana.
En paralelo, el Gobierno y un grupo opositor encabezado por la exdiputada Dinorah Figuera suscribieron un plan de trabajo que arrancará el 1 de agosto, orientado al “fortalecimiento de la democracia” y a enfrentar “las consecuencias del doblete sísmico”.