La voz de un rescatista rompe el ruido de las máquinas que remueven toneladas de concreto, “No apaguen las Starlink. Hay otra torre que se comunicó por el live”. A su alrededor, voluntarios y equipos de emergencia cambian de dirección casi de inmediato. La información acaba de llegar desde un lugar impensado: una transmisión en vivo de TikTok realizada, presuntamente, por personas atrapadas bajo los escombros.
La escena quedó registrada en un video grabado en una de las zonas devastadas por el doble terremoto que sacudió Venezuela el pasado 24 de junio y que comenzó a difundirse masivamente en redes sociales mientras continúan las tareas de búsqueda.
“Supieron que había una muchacha porque se conectó en un live de TikTok y empezó a pedir ayuda”, afirma uno de los hombres que aparece en la grabación mientras señala distintos edificios colapsados.
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Las imágenes muestran el frenético intercambio entre quienes participan en el operativo. “Hay otra torre, necesitamos operadores para ir a otra torre”, grita otro rescatista.
La respuesta llega apenas unos segundos después. “Hay otra torre que se comunicó por el live”.
Quien registra la escena insiste en la importancia de mantener activas las antenas de internet satelital.
“Acaban de conseguir tres personas más por el live. Dejaron las Starlink abiertas y sin claves. Las personas debieron tener los teléfonos en la mano y por un live de TikTok es que las estamos consiguiendo”, asegura en el video, una afirmación que no ha sido confirmada de manera independiente por las autoridades, pero que ilustra cómo la conectividad se ha convertido en una herramienta clave durante la emergencia.
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Mientras habla, apunta hacia varios edificios reducidos a escombros. “Allá hay un papá con el hijo. Ahí hay una muchacha, de ella todavía no sabemos. Y allá atrás hay más personas”, dice.
Las imágenes reflejan una realidad que se repite desde hace días en distintas ciudades afectadas: brigadas de rescate recorren estructuras colapsadas en busca de cualquier señal de vida mientras el tiempo corre en contra.
En paralelo a esas escenas, el balance oficial de la tragedia continúa agravándose. Según informaron las autoridades venezolanas este viernes, el doble terremoto de magnitudes 7,2 y 7,5 dejó al menos 920 muertos, 3.360 heridos y provocó 302 réplicas, cifras que evidencian la magnitud del desastre mientras se cumplen las primeras 72 horas desde los sismos, consideradas decisivas para encontrar sobrevivientes.
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Ante el colapso de buena parte de la infraestructura de telecomunicaciones, la conectividad se transformó en un recurso tan importante como la maquinaria pesada o los equipos de búsqueda.
En ese contexto, SpaceX habilitó gratuitamente el servicio de internet satelital Starlink para las zonas afectadas. La medida fue agradecida públicamente por las autoridades venezolanas y permitió restablecer comunicaciones de emergencia en sectores donde las redes convencionales habían dejado de funcionar.
Aunque las autoridades no han detallado cuántos rescates pudieron concretarse gracias a esa conectividad, el video difundido desde la zona muestra cómo los equipos de búsqueda comenzaron a utilizar las transmisiones en vivo y las conexiones realizadas a través de Starlink como indicios para orientar los operativos hacia edificios donde todavía podría haber personas con vida.
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Al mismo tiempo, Venezuela continúa recibiendo ayuda internacional. Brigadas especializadas y equipos de rescate procedentes de Estados Unidos, España, México, El Salvador y otros países llegaron durante las últimas horas para reforzar las tareas de búsqueda, mientras continúan las labores entre estructuras inestables y el riesgo permanente de nuevas réplicas.
Cada hora reduce las probabilidades de encontrar sobrevivientes, pero los equipos que trabajan sobre el terreno siguen atentos a cualquier sonido, movimiento o señal digital. En algunos sectores, esa esperanza ya no llega únicamente a través de golpes contra los escombros o llamados de auxilio: también aparece en la pantalla de un teléfono conectado a una red satelital, desde donde alguien logra iniciar una transmisión en vivo para decir que sigue esperando ser rescatado.