Bajo la supervisión de Washington y con la colaboración de autoridades venezolanas, el máximo líder del Tren de Aragua, Héctor Rustherford Guerrero Flores, conocido como “Niño Guerrero”, fue abatido durante un operativo del Comando Sur de Estados Unidos en el estado Bolívar. El hecho marca un nuevo episodio en la lucha regional contra el crimen organizado para el Ejército estadounidense.
El anuncio oficial llegó por medio de una publicación de Donald Trump en su red Truth Social, despejando rumores que circulaban en Venezuela tras una operación militar en una zona minera. La información confirmaba la muerte del delincuente más buscado de Sudamérica, quien se encontraba prófugo desde hacía más de un año.
La ofensiva se produjo en un contexto de nuevos vínculos entre ambos países, apenas cinco meses después de la detención y extradición de Nicolás Maduro. Las autoridades estadounidenses acusaban al régimen chavista de encubrir y colaborar con el Tren de Aragua, una red señalada por delitos como extorsión, secuestro y trata de personas.
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Guerrero, de 42 años, había escapado de la cárcel de Tocorón en 2023, tras un megaoperativo venezolano en el penal considerado la sede principal de la organización. Desde entonces, el Departamento de Estado ofrecía una recompensa de USD 5 millones por información que permitiera su captura. La administración de Maduro también había divulgado una recompensa, sin detallar el monto.
El Tren de Aragua, bajo el mando de Guerrero desde 2015 según InSight Crime, pasó de ser una banda carcelaria local a un grupo criminal transnacional. Washington lo acusaba de haber transformado la organización en una amenaza continental, lo que motivó sanciones financieras y la emisión de alertas internacionales contra sus principales integrantes.
La carrera criminal de Guerrero inició hacia el año 2000, cuando se vio involucrado en ataques a la policía de Aragua y actividades de microtráfico. InSight Crime indica que, en 2015, el propio Guerrero se proclamó líder de la banda en una fiesta local, prometiendo “mejorar las condiciones de vida para los residentes”.
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Posteriormente, fue procesado por múltiples asesinatos, robos y delitos relacionados con armas y drogas. En febrero de 2018, aceptó los cargos y recibió una condena de 17 años de cárcel. No obstante, su influencia creció tras los barrotes, donde llegó a vivir “de lujos y gustos exorbitantes” en una casa de dos pisos dentro de Tocorón, con comodidades inusuales como piscina, discoteca y hasta zoológico.
El despliegue policial de 2023 en Tocorón resultó en la publicación de imágenes oficiales con los datos de Guerrero y la lista de delitos por los que era buscado: homicidio, secuestro y terrorismo. Maduro aseguró que, tras el operativo, la banda había sido “desaparecida con la ley y la Constitución en la mano”.
Sin embargo, tras una extensa búsqueda internacional y con la intervención directa de fuerzas estadounidenses, el líder criminal fue localizado en el sur de Venezuela y perdió la vida durante el operativo coordinado. Este hecho busca debilitar la estructura del Tren de Aragua y enviar un mensaje contra las redes delictivas en expansión en la región.
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La expansión del Tren de Aragua y las operaciones en el extranjero
Aunque las autoridades venezolanas proclamaron la derrota del grupo, países como Colombia, Chile y Perú siguieron reportando la captura de sospechosos vinculados a la organización. Estos gobiernos reforzaron la alerta internacional ante la persistencia de actividades delictivas asociadas al Tren de Aragua fuera de Venezuela.
“Vivía en la cárcel de Tocorón rodeado de lujos y gustos exorbitantes”, documentó InSight Crime, resaltando la magnitud del poder alcanzado por Guerrero dentro del sistema penitenciario venezolano. Su control se extendía más allá de las rejas, coordinando desde el penal operaciones de tráfico y extorsión en varios países de Sudamérica.
El Tren de Aragua se dedica a la extorsión, el sicariato, el narcotráfico, la prostitución, la trata de personas y hasta la minería ilegal, aunque también ha emprendido en algunos negocios legales
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La caída del “Niño Guerrero” representa un golpe a la estructura criminal que, durante años, desafió a las autoridades de la región y facilitó la expansión de la organización hasta territorio estadounidense, donde fue designada como Organización Terrorista Extranjera por la administración Trump. Ahora, con la muerte de su líder, los gobiernos involucrados buscarán capitalizar el resultado para frenar la expansión delictiva y desmantelar las redes aún activas en el continente.
(Con información de EFE)