El Ministerio de Salud de Venezuela suscribió este martes un memorando de entendimiento con sus contrapartes indias para facilitar la importación de medicamentos genéricos a precios reducidos. La firma se realizó en el salón Antonio José de Sucre de la Casa Amarilla, sede de la Cancillería venezolana, y abre el camino a acuerdos comerciales y humanitarios que el régimen chavista espera convertir en suministros concretos en los próximos meses.
La ministra de Salud, Nuramy Gutiérrez González, explicó que el convenio permitirá articular contratos para la llegada de fármacos e insumos desde la India, cuya industria es la mayor exportadora de medicamentos genéricos del mundo. Según la funcionaria, los productos indios “no solamente son de altísima calidad, sino que además han sido liberados de patentes, por lo tanto los precios internacionales terminan siendo muy interesantes”, según recogió el comunicado oficial. El acuerdo fue suscrito junto a la Comisión de Farmacopea india, el organismo encargado de fijar los estándares de calidad y pureza de los fármacos producidos y comercializados en ese país, y el Ministerio de Salud y Bienestar Familiar de Nueva Delhi.
El embajador indio en Caracas, Ashkbarbabu Puluyadikumaran, subrayó que el memorando brindará al régimen venezolano acceso a medicamentos de alta calidad a bajo costo y fortalecerá la relación bilateral en el sector salud. El convenio tiene una vigencia de cinco años renovables e incorpora el intercambio de información técnica sobre regulación farmacéutica. Como primer paso, el Ministerio de Salud ya trasladó a la embajada india una solicitud de vacunas antirrábicas; Gutiérrez indicó que en los próximos días se definirá el mecanismo para su envío.
El pacto refleja una reorientación del abastecimiento farmacéutico venezolano hacia mercados alternativos. A principios de marzo, la propia ministra reconoció que el país ha tenido que recurrir a India y Turquía para adquirir tanto medicamentos de alto costo como fármacos de uso cotidiano, ante las restricciones que cerraron el acceso a proveedores tradicionales de América Latina y Europa. La diversificación de fuentes se ha convertido en un eje de la política sanitaria del régimen de Delcy Rodríguez.
El trasfondo es una crisis farmacéutica que lleva más de una década afectando al sistema de salud venezolano. En su momento más crítico, en 2019, la escasez de medicamentos esenciales superó el 60%, según datos de la organización no gubernamental (ONG) Convite. Aunque el índice bajó al 36,9% en marzo de 2024, la ONG Acción Solidaria advirtió en mayo de 2025 que más de 9,3 millones de venezolanos siguen sin poder costear los medicamentos que necesitan. La mejora en la disponibilidad física de fármacos no se tradujo en acceso real para la mayoría de la población, cuyo poder adquisitivo no se recuperó al mismo ritmo.