Ver pelo en la almohada, el peine o el desagüe suele despertar una preocupación sin respuestas rápidas. Frente a esa experiencia, el plasma rico en plaquetas puede aumentar la densidad del cabello y reducir su caída, aunque el alcance de este procedimiento depende de la forma en que se prepara y de cada caso de alopecia.
Hasta ahora, los estudios sobre esta alternativa habían mostrado conclusiones dispares. Variaban la composición del plasma, las dosis, la frecuencia de las sesiones y los tipos de pérdida de cabello analizados.
PUBLICIDAD
Una investigación publicada en la revista Dermatology and Therapy reunió esos datos para evaluar qué beneficios cuentan con respaldo científico.
El análisis encontró una mejora en la cantidad de cabello por superficie del cuero cabelludo, pero no convierte al procedimiento en una solución para todos los casos.
No detectó un aumento comprobado del grosor del pelo y sus autores piden estudios más amplios, con métodos comparables, para determinar en qué pacientes puede ser más útil.
PUBLICIDAD
La revisión reunió 43 ensayos clínicos con 1.877 participantes
La alopecia agrupa distintas formas de pérdida de cabello. Algunas preservan el folículo piloso, la estructura de la piel donde se forma el pelo, y permiten el rebrote. Otras lo dañan de forma permanente y pueden causar una pérdida irreversible.
Los autores analizaron 43 ensayos clínicos aleatorizados con 1.877 personas de entre 10 y 79 años. Este diseño distribuye a los participantes entre tratamientos o grupos de comparación para conocer si una intervención produce cambios atribuibles al procedimiento.
El plasma rico en plaquetas, conocido como PRP, se obtiene de la sangre del paciente. Las plaquetas participan en la coagulación y contienen sustancias relacionadas con la reparación de tejidos.
PUBLICIDAD
Para preparar el tratamiento, se extrae sangre, se la centrifuga y se separa una fracción con una concentración mayor de plaquetas, que luego se inyecta en las áreas afectadas.
Los investigadores examinaron cambios en la densidad y el grosor del cabello, la caída y los efectos adversos. El análisis de 24 estudios, con 1.198 participantes, vinculó el PRP con un aumento promedio de 19,6 cabellos por centímetro cuadrado.
Frente al placebo, la diferencia fue de 28,4 cabellos por centímetro cuadrado. La mayoría de estos ensayos se centró en la alopecia androgenética, influida por factores hormonales y genéticos.
PUBLICIDAD
El tratamiento mejoró la densidad, pero no el grosor del cabello
El estudio también registró menos caída del cabello y una mayor satisfacción entre los participantes que recibieron PRP. Esos resultados requieren cautela, ya que algunas comparaciones reunieron pocas investigaciones.
El metaanálisis, que combina los resultados de estudios previos, no encontró un efecto claro sobre el grosor del cabello. Para esa variable integró 13 investigaciones con 725 pacientes.
Tampoco comprobó una ventaja clara de combinar PRP y minoxidil frente al uso de minoxidil solo. En varios desenlaces, los resultados del PRP fueron similares a los de ese medicamento.
PUBLICIDAD
Las diferencias entre los ensayos limitan la posibilidad de trasladar los promedios a cada persona. No todos utilizaron la misma preparación, las mismas dosis ni los mismos métodos de medición. También variaban la gravedad de la alopecia y las características de los participantes.
La preparación del plasma puede modificar la respuesta y los riesgos
La revisión analizó si influía la activación previa del PRP, un proceso que busca que las plaquetas liberen sus componentes antes de la inyección. El PRP activado se asoció con una mayor densidad capilar, mientras que esa asociación no se confirmó por separado para las preparaciones no activadas.
Sin embargo, el número de participantes de cada grupo era menor y los métodos no estaban descritos con el mismo detalle, por lo que el hallazgo no permite establecer una recomendación definitiva.
PUBLICIDAD
En conjunto, los ensayos no detectaron diferencias en la frecuencia general de efectos adversos entre el PRP y los grupos de comparación. Las molestias más frecuentes fueron dolor pasajero, enrojecimiento, hinchazón y hematomas en la zona de la inyección.
El PRP no activado se asoció con más efectos adversos, aunque los autores advierten que los informes de seguridad fueron incompletos y desiguales.
Shilpi Khetarpal, dermatóloga de la Cleveland Clinic, señala que el procedimiento suele ser más útil cuando la pérdida de cabello es reciente y el adelgazamiento es leve o moderado, porque los folículos todavía pueden conservar actividad.
PUBLICIDAD
También advierte que la recuperación puede ser más limitada si la caída es antigua o grave. Una sesión puede durar entre 30 minutos y dos horas.
En algunos casos se realizan aplicaciones mensuales durante los primeros tres meses y luego cada tres o cuatro meses, aunque la pauta debe ajustarse a la situación clínica.
El metaanálisis plantea la necesidad de ensayos clínicos de mayor calidad y métodos comparables para conocer cuánto duran los beneficios y en qué pacientes se sostienen.
PUBLICIDAD