La cafetera puede poner en contacto el agua muy caliente con plásticos, aluminio y otros materiales antes de que la bebida llegue a la taza. La investigación disponible ha detectado migración de sustancias y partículas, pero no ha establecido que el uso habitual de cafeteras cause un daño a la salud.
El recorrido del agua es el punto que conviene revisar
La atención no debería centrarse solo en la carcasa del aparato, sino en el depósito, tubos, válvulas, juntas y canasta del filtro. Son las piezas por las que circulan el agua y el café ya elaborado, en contacto con distintos materiales.
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Ildi Revi, responsable de educación e investigación de una firma dedicada al café, explicó a Martha Stewart, sitio especializado en tareas domesticas, que métodos manuales permiten que ese recorrido esté compuesto por vidrio, acero inoxidable, cerámica o papel.
Dean Rotchin, especialista en cafeteras automáticas, planteó al medio una pregunta útil para el consumidor: qué materiales tocan el agua y el café desde el depósito hasta la taza.
La migración desde materiales en contacto con alimentos es un fenómeno que analizan los reguladores. La Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) evalúa la transferencia potencial de componentes hacia los alimentos y bebidas en sus autorizaciones de estos productos. Según el organismo, ese análisis contempla datos de migración y toxicología para el uso específico previsto.
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El calor puede modificar la transferencia de compuestos
La temperatura es una variable relevante. Paul Dawson, científico de alimentos y profesor de la Universidad de Clemson, señaló al medio que investigaciones sobre envases plásticos expuestos a líquidos calientes identificaron liberación de micropartículas. También indicó que existen estudios sobre cápsulas que encontraron compuestos derivados de polímeros con actividad estrogénica.
Sin embargo, los estudios disponibles son mayormente de laboratorio y no permiten concluir que las cantidades halladas en una taza de café impliquen un riesgo sanitario. Por eso, reducir el contacto de agua caliente con plástico puede ser una decisión de precaución o de preferencia personal, pero no equivale a demostrar que una cafetera convencional sea perjudicial.
El bisfenol A (BPA) concentra parte del debate. Esta sustancia se empleó en algunos plásticos rígidos y revestimientos, y pequeñas cantidades pueden pasar a alimentos o bebidas. La FDA sostiene que los usos actualmente aprobados en envases y recipientes alimentarios son seguros, aunque aclara que continúa revisando la literatura científica.
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La evaluación no es idéntica en todas las jurisdicciones. La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) fijó en 2023 una ingesta diaria tolerable de BPA de 0,2 nanogramos por kilogramo de peso corporal. 20.000 veces menor que su valor temporal anterior.
La Comisión Europea adoptó en diciembre de 2024 una prohibición para su uso en materiales destinados al contacto con alimentos, según la información de EFSA sobre bisfenoles.
El aluminio y residuos requieren una mirada separada
El aluminio también aparece en métodos de preparación domésticos. Revi recordó que una investigación publicada en 2024 comparó cafeteras italianas de aluminio y de acero inoxidable.
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Las de acero liberaron más cromo y níquel, aunque dentro de los límites de seguridad evaluados. El texto de Martha Stewart añadió que estudios sobre cafeteras de aluminio concluyeron que, con un uso adecuado, la exposición adicional era despreciable.
En este caso, la discusión sobre salud no elimina la cuestión ambiental. Revi y Rotchin coincidieron en que las cápsulas de un solo uso generan un residuo con cada preparación. La mezcla de plástico, aluminio y restos de café puede complicar la recuperación del material, especialmente cuando los programas locales exigen separar componentes o no aceptan esos envases. Para quien quiera reducir plástico y residuos, las alternativas prácticas incluyen:
- Cafeteras de filtro manual con cono de cerámica o vidrio y filtro de papel
- Prensas de vidrio o acero inoxidable
- Cafeteras de hornalla, con atención al material y al uso indicado
- Sistemas reutilizables con piezas de vidrio, cerámica, acero inoxidable o papel en la preparación
Antes de elegir, conviene identificar qué piezas tienen contacto directo con el agua. No interpretar la etiqueta “libre de BPA” como sinónimo de ausencia de plástico y consultar las reglas de reciclaje de la localidad para cualquier formato de dosis individual.
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