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Cuál es el Arco del Triunfo más grande del mundo y dónde se encuentra

Con 67 metros de altura, el Monumento a la Revolución pasó de proyecto parlamentario inconcluso a símbolo urbano, mausoleo y mirador panorámico

El Monumento a la Revolución mide 67 metros de altura y es considerado el arco del triunfo más grande del mundo (Wikimedia Commons)

En el centro de la capital mexicana, una estructura de 67 metros de altura conserva el esqueleto de un proyecto que cambió de destino con la Revolución Mexicana. El Arco del Triunfo más grande del mundo, considerado como tal por su altura, se encuentra en la Ciudad de México y su nombre oficial es Monumento a la Revolución.

Lejos de haber sido concebido como un arco conmemorativo, el edificio se proyectó para albergar el Palacio Legislativo Federal. Su transformación, entre 1933 y 1938, convirtió la estructura inconclusa en un monumento dedicado al proceso revolucionario y en un símbolo urbano de la Plaza de la República, en la colonia Tabacalera.

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El Arco del Triunfo más grande del mundo

El Monumento a la Revolución alcanza 67 metros de altura y es considerado el arco triunfal de mayor tamaño del mundo. Se ubica en Plaza de la República s/n, en la alcaldía Cuauhtémoc, a pocos metros de Paseo de la Reforma y de la estación Revolución del Metro.

Su forma responde a la gran cúpula y a los cuatro pilares que sobrevivieron del proyecto legislativo original. La obra incorpora rasgos del Art Déco, una estética que se integró a la estructura metálica y a los revestimientos de piedra durante la reconversión de la década de 1930.

El recinto también cuenta con un elevador panorámico que conduce al mirador, desde donde se observan distintos sectores de la capital. Según la Jefatura de Gobierno de la Ciudad de México, el nivel ofrece una vista de 360 grados a 65.7 metros de altura. El recorrido incluye sectores de la cimentación y de la estructura original del antiguo Palacio Legislativo.

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El sitio oficial del Monumento a la Revolución señala que el inmueble puede recorrerse desde sus niveles inferiores hasta la linternilla, situada en la parte superior de la cúpula.

El arquitecto mexicano Carlos Obregón Santacilia retomó la cúpula inconclusa entre 1933 y 1938 para convertirla en un monumento público (Wikimedia Commons)

El monumento nació como sede del Poder Legislativo Federal

El origen del actual arco se remonta al proyecto de un Palacio Legislativo Federal impulsado durante el gobierno de Porfirio Díaz. El arquitecto francés Émile Bénard ganó el concurso para diseñar una sede destinada a las cámaras de diputados y senadores, prevista para las conmemoraciones por el centenario de la Independencia de México.

La construcción comenzó en 1906 y la primera piedra se colocó en septiembre de 1910. El inicio de la Revolución Mexicana y el desvío de recursos públicos detuvieron las obras. En 1912, el proyecto quedó suspendido y la estructura metálica permaneció abandonada durante dos décadas.

En 1933, el arquitecto mexicano Carlos Obregón Santacilia retomó los restos del palacio y propuso darles una nueva función. El proyecto preservó la cúpula inconclusa y la convirtió en un monumento público dedicado a la Revolución Mexicana. La obra concluyó en 1938.

El rediseño incorporó cuatro grupos escultóricos de Oliverio Martínez, ubicados en los pilares del monumento. Las piezas aluden a la Independencia, las Leyes de Reforma, las Leyes Agrarias y las Leyes Obreras. La cronología de la obra y la descripción de estos elementos están documentadas por el sitio oficial del Monumento.

Mirador, mausoleo y museo en la Plaza de la República

Además de su valor arquitectónico, el Monumento a la Revolución funciona como mausoleo. En sus criptas reposan los restos de Venustiano Carranza, Francisco I. Madero, Plutarco Elías Calles, Francisco “Pancho” Villa y Lázaro Cárdenas, figuras vinculadas con distintas etapas del proceso revolucionario mexicano.

En la planta baja se ubica el Museo Nacional de la Revolución, inaugurado el 20 de noviembre de 1986. El recinto aborda el periodo comprendido entre 1857 y 1920 a través de ocho salas permanentes y una sala temporal. Su acervo reúne documentos, fotografías, banderas e insignias que permiten contextualizar la Revolución en la formación del Estado mexicano, de acuerdo con el Sistema de Información Cultural.

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