Las bañeras dejan de ser una instalación automática en los baños principales. Pasan a evaluarse según el uso cotidiano, los metros disponibles y necesidades de cada hogar.
Más de una cuarta parte de las reformas elimina la bañera
Una tendencia de 2025 en Estados Unidos indica que más de una cuarta parte de los propietarios que renovaron su baño principal retiró la bañera. El 82% de quienes la quitaron destinó el espacio recuperado a ampliar la ducha.
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La cifra no implica que la bañera haya desaparecido de los proyectos de reforma. Entre los propietarios que incorporaron o renovaron una, el 34% eligió hacerlo. La diferencia está en el criterio: el elemento dejó de responder a una fórmula fija para el baño principal y se vincula con hábitos de quienes usarán ese ambiente.
En viviendas donde sus habitantes prefieren duchas de vapor o saunas, la bañera suele perder prioridad si la superficie es limitada. En cambio, puede conservarse cuando alguien la utiliza de manera habitual para un baño de inmersión. El planteo desplaza la atención desde la apariencia del ambiente hacia la función que tendrá cada instalación.
La ducha ampliada concentra el espacio que antes ocupaba la bañera
La alternativa más frecuente tras retirar una bañera es una ducha de mayor tamaño. Esa decisión puede habilitar una zona de ducha con dos rociadores o un recinto húmedo que reúna ducha y bañera cuando la distribución y los metros del baño lo permiten.
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El espacio liberado también se emplea para resolver necesidades prácticas. Entre las opciones mencionadas por los especialistas consultados se encuentran:
- Ampliar el sector de guardado
- Reubicar el tocador o los muebles
- Aumentar la superficie del lavabo
- Dar más lugar a una ducha de acceso directo
- Incorporar una ducha manual regulable en altura
El rediseño de un baño secundario puede tener un efecto similar. Cuando ya no se requieren baños para niños, sustituir la bañera por una ducha puede hacer que el ambiente se perciba más amplio y permita destinar más superficie al tocador. Para baños de visitas, la elección se asocia a que los huéspedes suelen usar menos una bañera durante estadías breves.
Las familias y reventa mantienen vigente al menos una bañera
La decisión de eliminarla por completo requiere una consideración adicional: la composición actual del hogar puede cambiar y la vivienda podría venderse más adelante. Los diseñadores recomiendan conservar por lo menos una bañera, en particular casas con varios baños, porque resulta útil para bañar a recién nacidos y niños pequeños.
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Mantener una bañera puede ampliar las opciones para futuros compradores, aunque no hay una solución idéntica para todos los inmuebles. La recomendación se vincula con la cantidad de baños, el público potencial de la vivienda y las rutinas de sus residentes.
Así, una familia con hijos puede asignarle una función concreta, mientras que un hogar de adultos puede priorizar una ducha amplia, almacenamiento o instalaciones vinculadas al descanso.
La pauta central es evitar que la reventa sea el único criterio. Si el baño de inmersión forma parte de la rutina de un residente, la bañera conserva utilidad; si no se usa, el espacio puede responder mejor a otras necesidades. La planificación parte del uso efectivo, no de una lista predeterminada de elementos para una suite principal.
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Los modelos de inmersión reemplazan a los formatos asociados a otras décadas
No todos los tipos de bañera ocupan el mismo lugar en las reformas actuales. Los modelos empotrados con una plataforma revestida y grandes versiones de esquina con hidromasaje son señalados como recursos de las décadas de 1980 y 1990. Suelen estar entre los primeros que se retiran durante una renovación.
En contraste, el 45% de los propietarios que añadió o actualizó una bañera eligió un modelo exento de inmersión. Esta preferencia la sitúa como una pieza con presencia visual dentro de un baño destinado al descanso. También puede complementarse con iluminación y tecnología, siempre que el ambiente tenga proporciones suficientes.
La distribución sigue siendo determinante. Una bañera exenta necesita espacio alrededor para que no resulte incómoda y para facilitar la limpieza.
Como alternativa, los especialistas mencionan las bañeras bajo encimera o empotradas, que pueden revestirse con piedra y repetir el material del tocador. La tendencia no dicta eliminar las bañeras: propone conservarlas allí donde tendrán uso real.
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