El fenómeno de los influencers y expertos autodidactas se consolida en el entorno digital global, según un análisis realizado por la instituciones Trinity Business School de Irlanda y la NEOMA Business School de Francia. De acuerdo con la investigación citada por la agencia de noticias Euronews, los usuarios tienden a fijar posiciones sólidas sobre temas desconocidos luego de exponerse a un número reducido de contenidos en redes sociales, sin distinguir entre información verídica o falsa.
Según datos recogidos por el artículo periodístico, solo entre tres y cinco publicaciones son suficientes para que una persona adopte un punto de vista estable, casi inmutable, aunque después reciba información adicional. La investigación, basada en experimentos con usuarios estadounidenses, expuso a los participantes a publicaciones sobre temáticas actuales, confirmando que la rapidez en la formación de opiniones se asocia a la confianza en ciertas figuras públicas y la coherencia percibida en el mensaje.
La percepción de autoridad y el rol de los influencers
El estudio, señala que la fuente que mayor confianza inspira en los usuarios es la figura del experto famoso. “Si hay un médico famoso, asesor de la Casa Blanca y con millones de seguidores, la gente tiende a creerle”, explicó Ashish Kumar Jha, profesor de la Trinity Business School. Los famosos ocupan el segundo lugar como fuentes confiables, relegando a quienes apenas incluyen títulos profesionales en sus biografías.
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El especialista advirtió que cualquier persona puede atribuirse títulos en redes sociales, como “doctor” o “profesor”, sin un aval real. Durante los primeros meses de la pandemia de COVID-19, millones de usuarios comenzaron a considerarse expertos en vacunas o salud pública. “¿Cómo se convierten las personas en expertas de la noche a la mañana?”, cuestionó el académico en diálogo con Euronews.
El umbral para que alguien se perciba como experto es muy bajo, explicó Kumar Jha. Esto facilita la proliferación de información errónea y desinformación, dado que quienes creen tener conocimientos sólidos tienden a difundirlos y rechazan activamente contenidos que los contradicen. La interpretación de información que refuerza creencias propias pasa a ser vista como una cuestión personal, lo que refuerza la polarización en línea.
Opiniones tempranas y resistencia al cambio
La investigación destaca que las opiniones formadas tras el primer contacto con un tema suelen persistir, incluso varios días después, y que la precisión de los hechos tiene poco peso en la decisión inicial. Los usuarios muestran mayor disposición a interactuar con publicaciones alineadas a sus creencias y suelen ignorar, no compartir o no comentar aquellas que desafían sus puntos de vista originales.
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El estudio subraya que los atajos mentales, como la familiaridad y la coherencia del mensaje, influyen en entornos donde la información circula con gran velocidad. Esta dinámica limita el impacto de los desmentidos y las rectificaciones, ya que las creencias iniciales permanecen intactas pese a la exposición a datos contrastantes.
El experto remarcó ante la agencia de noticias que “cuando alguien empieza a verse como un experto, interpreta cualquier información que cuestione sus convicciones como un ataque personal”. Este mecanismo psicológico refuerza la resistencia al cambio y acrecienta la difusión de contenidos no verificados.
El desplazamiento de los medios tradicionales
El informe también vincula el avance de los “falsos gurús” con la migración del consumo informativo hacia redes sociales y plataformas de video. Según el informe Reuters Digital News Report 2026, citado por Euronews, por primera vez estos espacios se posicionaron como la vía principal para acceder a noticias en todo el mundo. El fenómeno, antes localizado en algunos países, ahora adquiere dimensión global.
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La caída en la confianza en medios tradicionales propicia que los usuarios busquen referentes alternativos en internet, lo que facilita la expansión de figuras con credenciales dudosas. “Si eres un medio de comunicación o un equipo de verificación y quieres ofrecer la información correcta, tienes que actuar con rapidez”, concluyó.
La investigación resalta la urgencia de estrategias más eficaces para enfrentar la desinformación digital y advierte sobre los riesgos de un ecosistema donde la autoridad de los mensajes depende más de la popularidad que de la veracidad.