La pasarela de la Semana de la Moda de Milán se transformó este año en un inesperado mapa argentino. Entre los flashes y la mirada atenta de la industria internacional, figuras como Eva Perón, el Obelisco y Mafalda saltaron de la memoria colectiva local a las prendas de alta costura. El desfile de Moschino, dirigido por el diseñador argentino Adrián Appiolaza, propuso un homenaje visual y conceptual a la cultura argentina que marcó tendencia y generó repercusión mundial. La presentación sorprendió tanto por la elección de símbolos como por la audacia de su relectura, y se consolidó como uno de los momentos más destacados de la temporada.
Moschino desplegó en Milán una colección Otoño-Invierno 2026 que se apropió de los íconos argentinos y los reinterpreta con el sello irreverente de la firma. Entre las piezas principales, la figura de Eva Perón apareció pixelada sobre una remera, evocando tanto la historia política como el lenguaje digital contemporáneo.
El Obelisco porteño se instaló como protagonista en un vestido de líneas sencillas y silueta marcada, mientras que Mafalda estampó su clásico “¡¡BASTA!!” en camisetas, llevando el humor gráfico argentino a las pasarelas internacionales.
Además de estos referentes, la colección suma el color y la destreza del fileteado porteño en vestidos y accesorios, junto con guiños al gaucho clásico y al campo argentino.
Pero la argentinidad no se limita a lo icónico o histórico: la bolsa de churros, convertida en accesorio de lujo, sorprendió en la pasarela y aportó un guiño lúdico y popular que conectó con la memoria afectiva de varias generaciones. Así, Moschino logra que el arte, la política, la historieta y hasta la gastronomía dialoguen en un mismo espacio visual.
La visión de Adrián Appiolaza: reinvención, arte y materiales humildes
Detrás de la colección se encuentra la mirada del argentin Adrián Appiolaza, quien asumió la dirección creativa de Moschino a principios de 2024.
Su propuesta se apoya en tres conceptos clave: “lo crudo, lo reutilizado y lo reinventado”, ideas que la marca viene adelantando en redes sociales y que encontraron su máxima expresión en el desfile realizado en el Museo de Ciencia y Tecnología de Milán.
Appiolaza recuperó íconos del fundador Franco Moschino y los reimaginó con una impronta pop y moderna, inspirada en el Arte Povera, un movimiento artístico que utiliza materiales humildes como madera, tela y objetos en desuso.
Así, la colección presenta prendas y accesorios adornados con sogas, madera, lona de yute, cuerda, encajes y nudos. Sacos de papas se transforman en tops y faldas; la rafia, reciclada a partir de plástico, protagoniza suéteres y vestidos ajustados.
Los detalles marcan la diferencia: carteras con forma de olla o balde de playa, cajas de manzanas que se convierten en bolsos, y extravagantes tocados en forma de cajas de regalo.
La palabra italiana “niente” (“nada”) actúa como hilo conductor de la colección, transmitiendo el concepto de crear desde cero, con poco, y reivindicando el valor de los materiales humildes.
Moschino y el impacto internacional de la argentinidad
La presentación de Moschino generó repercusión inmediata en redes y medios internacionales. Fotografías del backstage y de los detalles del desfile se viralizaron, amplificando la visibilidad de la propuesta de Appiolaza.
El desfile integró los códigos históricos de Moschino, como el estampado de periódico, los emojis, los efectos ópticos y prendas estilo patchwork, junto a elementos profundamente argentinos.
Al cierre, el propio Appiolaza lució una camiseta con la cara de un niño y la palabra “stop”, reforzando el mensaje de la colección y conectando pasado y futuro de la marca.
La decisión de Moschino de dedicar una colección completa a la cultura argentina es inédita y posiciona a Appiolaza como una de las figuras clave en la moda internacional actual. El cruce entre los símbolos nacionales y los materiales reutilizados produce prendas que funcionan como fashion statement y homenaje nostálgico.
La colección de Moschino propone un ejercicio de memoria visual, pero también de sostenibilidad y creatividad. Las imágenes de Evita, el Obelisco y Mafalda dialogan con materiales reciclados y técnicas artesanales, planteando una nueva forma de entender el lujo y el diseño.