El tatuaje se instaló como una costumbre extendida en Argentina, principalmente entre jóvenes y profesionales de áreas creativas.
Así lo muestran los datos más recientes: 6 de cada 10 personas tienen al menos un tatuaje, según el informe “Radiografía del tatuaje en Argentina”, realizado por el Centro de Investigaciones Sociales de UADE.
Esta tendencia refleja un cambio profundo: lo que antes era un gesto contracultural, se transformó en un símbolo cotidiano, asociado a la identidad personal y la narrativa biográfica.
El relevamiento, basado en 2034 casos, destaca que el fenómeno es especialmente fuerte en el segmento joven, anticipando una expansión futura entre quienes ingresan al mercado laboral.
El 61% de los encuestados indicó tener tatuajes, y, entre ellos, el 32% posee más de seis, lo que muestra una práctica sostenida y planificada en el tiempo.
Perfil de quienes se tatúan y motivaciones
Las áreas creativas, comunicacionales y digitales concentran la mayor proporción de personas tatuadas, mientras que sectores tradicionales como Salud y Derecho mantienen una relación más tensa con la práctica. El tatuaje se percibe en estos contextos como parte del capital simbólico del trabajador y una extensión de la identidad individual.
El informe detalla que la principal motivación para tatuarse es simbólica o personal, desplazando el valor estético.
Un 41% lo asocia con significados íntimos, mientras que la estética representa solo el 7%. Además, el arrepentimiento es bajo: menos de una de cada diez personas declara haberse arrepentido, en la mayoría de los casos por razones biográficas y no por presiones sociales.
Percepción social y prejuicios en el ámbito laboral
Aunque la aceptación social creció, persisten prejuicios, especialmente en el entorno laboral. El 75% de los encuestados considera que el trabajo sigue siendo el principal espacio de discriminación hacia las personas tatuadas. No obstante, la percepción negativa ha disminuido y el 43% cree que los prejuicios están en retroceso.
La presencia de tatuajes visibles genera indiferencia en el 64% de los consultados. Entre quienes opinan, la valoración positiva supera ampliamente a la negativa. Además, la mayoría asocia a las personas con muchos tatuajes con creatividad y seguridad en sí mismas, mientras que la falta de profesionalismo es una opinión minoritaria.
Distribución y características de los tatuajes
Los brazos y piernas son las zonas preferidas para tatuarse, con el 50% de las menciones, seguidas por la espalda y el torso. El inicio temprano es frecuente: el 24% se tatuó antes de los 18 años y el 32% entre los 18 y los 24.
En promedio, las mujeres tienen más tatuajes y comienzan antes que los hombres.
El informe también señala una tendencia hacia los tatuajes de gran tamaño y una creciente elección de zonas visibles, lo que refuerza el papel del tatuaje como marca de identidad y pertenencia.
El debate sobre los riesgos de la tinta
El crecimiento del tatuaje como fenómeno social viene acompañado de interrogantes sobre los posibles riesgos vinculados a la salud.
Estudios recientes difundidos por publicaciones científicas internacionales, como las Actas de la Academia Nacional de Ciencias, BMC Public Health y Nature, advierten que la tinta de tatuaje puede acumularse en el organismo y afectar el sistema inmunitario.
Investigaciones experimentales demostraron que los pigmentos presentes en la tinta migran desde la piel hacia los ganglios linfáticos, donde quedan almacenados e inducen una respuesta inflamatoria persistente. En modelos con ratones, se observaron niveles elevados de marcadores inflamatorios meses después de la aplicación del tatuaje.
El riesgo de linfomas y el aumento de casos de melanoma también fueron señalados en estudios epidemiológicos, aunque los especialistas insisten en que aún se requiere más investigación para determinar la relevancia de estos efectos en humanos.