La reaparición de Meghan Markle en la Gala Fifteen Percent Pledge 2026, celebrada en Los Ángeles, se convirtió en uno de los momentos más comentados de la temporada por su impactante elección de vestuario.
La duquesa de Sussex decidió apostar por un estilo que evocó el glamour del viejo Hollywood, destacando entre los asistentes por su sofisticación y presencia escénica.
La pieza central del atuendo de Meghan fue un vestido largo sin tirantes de color marfil, ajustado al cuerpo, que captó todas las miradas. El diseño, ceñido en la parte superior, contaba con detalles estructurados que modelaban la silueta sin perder la naturalidad y fluidez de la prenda.
Uno de los elementos más distintivos fue el ribete negro que recorría el escote tipo corazón, aportando un toque de contraste elegante y subrayando la inspiración clásica del conjunto. La falda columna, de caída recta y refinada, acompañaba cada movimiento de la duquesa, realzando la sensación de sofisticación y atemporalidad.
El vestido se vio realzado por una capa de terciopelo negro de gran volumen y textura, que caía hasta el suelo y se extendía ampliamente detrás de ella, generando un efecto de cola majestuosa. Esta pieza, de terciopelo y seda, añadió dramatismo y teatralidad, un guiño innegable a las grandes divas del cine clásico.
La combinación de materiales y contrastes cromáticos resultó en una imagen poderosa, que no perdió el equilibrio entre lo llamativo y lo refinado.
Los accesorios seleccionados para complementar el look mantuvieron la línea de sobriedad y elegancia. Meghan Markle eligió sandalias negras de tiras finas, que dejaron ver el acabado pulido de la pedicura y sumaron altura y estilización a la figura.
En las orejas, unos pendientes colgantes oscuros con diamantes aportaron destellos de luz, sin restar protagonismo al resto del atuendo. Entre las manos, un pequeño clutch negro de formato discreto reforzó la coherencia cromática y añadió funcionalidad sin romper la armonía visual.
El peinado y maquillaje acompañaron la elección del vestido, acentuando la estética de glamour clásico. El cabello, recogido en un moño elegante, despejaba el rostro y el cuello, permitiendo que el escote y la capa cobraran aún mayor relevancia.
El maquillaje, de acabado natural y luminoso, incluía pestañas negras onduladas, un suave ahumado en los ojos y labios en tonos rosa nude, logrando una imagen pulida y sofisticada sin excesos.
Otros estilos recientes de Meghan Markle
Más allá de este despliegue de glamour, Meghan Markle demostró en diferentes apariciones públicas su versatilidad y preferencia por la comodidad y la sofisticación funcional. Su estilo cotidiano, aunque menos ostentoso, mantiene la coherencia de una mujer que privilegia la calidad, el diseño y los detalles.
Durante el desfile de Balenciaga de la Semana de la Moda de París 2025, se la pudo ver caminando por un pasillo iluminado con luz artificial y paredes de vidrio, vestida con un conjunto blanco de líneas rectas.
El atuendo, compuesto por pantalón y una prenda superior de cuello envolvente y mangas amplias que cubren hombros y brazos, genera un efecto monocromático elegante y minimalista. El cabello recogido y un bolso de mano negro de formato rectangular refuerzan la imagen de sobriedad y funcionalidad.
En otra aparición, se mostró al aire libre, luciendo una campera negra de tejido grueso con botones dorados y manga tres cuartos, combinada con jeans azul claro remangados a la altura del tobillo.
Un bolso negro pequeño de cadena dorada al hombro, anteojos de sol de gran tamaño con montura metálica y bailarinas beige con puntera negra completan el conjunto. El cabello recogido en una coleta y la postura relajada subrayan un enfoque desenfadado y práctico para el día a día.
Durante la Gala “Time 100″ la duquesa posó vestida con un traje de lino beige claro. El conjunto estaba compuesto por un blazer de hombros relajados y pantalón de pinzas de talle alto, acompañados de una camisa blanca de cuello clásico.
Un cinturón marrón y varias pulseras metálicas en la muñeca aportaron contraste y textura. Con el cabello suelto y peinado con ondas suaves reafirmó su predilección por la moda relajada y natural, manteniendo siempre un toque de sofisticación.